El libro del Picaflor

–Picaflor, ¿ cómo estuvo la tarde y noche otoñal en Guayabo 1531?

–Tranquila. El number one está en Rio de Janeiro, después va a Los Angeles, lo que le da tranquilidad a todo el mundo. Por unos días, va a reinar la paz en la Asociación…

–Cuénteme una cosa, Troquílido: ¿es cierto que los árbitros no hicieron ninguna denuncia de los incidentes pospartido en Tacuarembó el fin de semana pasado?

–Aunque usted no lo crea, ninguno de los cuatro árbitros que actuaron en el partido Tacuarembó-Defensor Sporting vieron los incidentes que mostraron las cámaras de televisión. Denunciaron a los cuatro futbolistas (Eliomar, Santiago Silva, Modernell y Acosta) pero de los incidentes, de los proyectiles que arrojaron al campo de juego, de los hechos posteriores, no quedó ninguna constancia en el informe confidencial. Esta situación le llamó la atención a algunos miembros del Tribunal de Penas que no podían entender cómo con la trascendencia que tuvieron los incidentes, los árbitros no afinaron más la vista para describir con minuciosidad los hechos.

–¿A Martín Vázquez no le dieron un tironcito de orejas por el segundo penal que inventó en tan sólo una semana?

–El Picaflor no recibió ninguna información al respecto. Sí sabe que la semana pasada fue citado por la Comisión Técnica del Colegio por el famoso penal que le cobró a Peñarol que, como mostró la televisión, no existió. El del pasado fin de semana en Tacuarembó tampoco fue penal, por lo que el Colegio de Arbitros, en caso de considerarlo pertinente, podría darle un tironcito de oreja para que ponga más atención a la hora de marcar la pena capital. Nadie duda que Martín Vázquez tiene excelentes condiciones como árbitro pero si desde abajo empieza a pegar más en la herradura que en el clavo, su carrera podría complicársele, si los clubes le pierden la confianza que le tienen ahora.

–Personalmente estoy asombrado de cómo los árbitros no vieron la grosería del brasileño Eliomar cuando se retiraba del campo de juego.

–¡Cállese! Lo del brasileño Eliomar es más censurable que la reacción que tuvo el argentino Islas. Cuando el partido Paysandú Bella Vista-Tacuarembó, el Colegio de Arbitros suspendió por un partido al asistente Alvaro Díaz porque se comió el gesto del delantero argentino. Si el Colegio actúa con coherencia debería mantener el mismo criterio para con el línea que estaba en el costado del campo de juego por donde se retiró Eliomar agarrándose los genitales, faltándole el respeto a la tribuna y a miles de televidentes.

–¿El Colegio aplicó alguna sanción por este incidente?

–Esa información va a surgir del próximo boletín de designaciones que emitirá el Colegio de Arbitros en la presente jornada. En la medida que no figure el nombre de Marcelo Gadea y/o Carlos Pastorino en el mismo, se confirmará la eventual sanción a uno de los asistentes por esa grave omisión. El Picaflor no se convence cómo los árbitros a veces son tan celosos con la aplicación de las reglas, observan a los futbolistas o los expulsan del terreno de juego por una simple protesta y no dicen nada cuando un profesional se agarra los genitales para agraviar a una tribuna repleta, que pagó en boletería para ver un espectáculo de fútbol y no un show erótico violento, como el que dio el brasileño Eliomar en Tacuarembó.

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