Coulthard ganó y el campeonato se pone apasionante
El escocés David Coulthard (McLaren) fue el sorprendente ganador del Gran Premio de Austria en una carrera apasionante que tuvo fuerte protagonismo latinoamericano, primero con el colombiano Juan Pablo Montoya y luego con el brasileño Rubens Barrichello, obligado por Ferrari a regalarle el segundo puesto a su compañero, Michael Schumacher.
La polémica estrategia de Ferrari permitió a Schumacher mantenerse como líder firme del campeonato, con 42 puntos, a sólo cuatro de Coulthard, mientras que Barrichello resignó sus chances y quedó lejos, con 24, en el tercer lugar.
«La escudería me ordenó que dejase pasar a Schumacher. Es obvio que la situación no me causa ninguna gracia, pues de estar primero cuando faltaban algo más de veinte vueltas terminé tercero», declaró Barrichello, sin disimular su mal humor.
Barrichello había atrapado la punta en la vuelta 15, después de que Montoya –líder tras una impecable largada– y Michael Schumacher terminaron fuera de pista en una maniobra que provocó la ira de Schumacher, quien acusó al colombiano de pretender sacarlo de carrera.
A partir de ese momento, Barrichello permaneció al comando del lote hasta la vuelta 47, seguido de Coulthard, quien venía haciendo una carrera regular e inteligente.
En esa ronda Barrichello hizo su pit stop y allí se produjo un momento clave, ya que Coulthard –en la repetición de una estrategia que en el pasado fue ganadora para Ferrari– retrasó su ingreso a boxes por tres vueltas y acumuló una pequeña ventaja que le permitió volver a la pista (en el giro 50) delante del brasileño, que quedó relegado al segundo lugar.
En las 26 vueltas faltantes ni Barrichello ni Michael Schumacher –ubicado a sus espaldas– lograron achicar la ventaja que les llevaba Coulthard y fue en la ronda decisiva que desde el box de Ferrari, vía radio, llegó al piloto brasileño la orden de dejarse superar por el alemán.
Barrichello, en gesto inocultablemente polémico, la acató sólo en la última curva, antes de la recta de boxes.
Michael Schumacher agradeció el gesto de Barrichello y dirigió su ira hacia Montoya: «Estoy enojado con su conducta, hizo todo lo posible por tirarme afuera cuando entendió que lo superaría».
El ganador (Coulthard) hizo una carrera estratégicamente perfecta, logró recuperar la fuerte desventaja acumulada en las pruebas de clasificación (largó séptimo) y demostró una madurez que le permitirá este año luchar hasta el final por el título.
Además de la excelente carrera de Montoya, traicionado por un problema hidráulico en su Williams en la vuelta 42 (estaba quinto), en la fase inicial también tuvo un importante rol protagónico su compañero, Ralf Schumacher, que fue segundo –sin que su hermano Michael lograse asediarlo– hasta el décimo giro, cuando debió retirarse por problemas en los frenos. En definitiva, ganó Couthard y se acortan las diferencias en el campeonato mundial de pilotos.
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