El libro del Picaflor
—Picaflor, Picaflor, esta vez lo agarré con la guardia baja.
–¿Por qué?
—Esta vez le tocó perder. ¿Usted se enteró de una reunión que hubo en Pocitos en el departamento del presidente?
–Perdió, perdió… El jueves de noche, en la AUF, una persona que está muy empapada con la interna de la Audaf le contó con pelos y señales todo lo que había acontecido en el coqueto departamento del presidente de la AUF: los protagonistas, el temario y el pacto.
–¡Qué lo parió a usted!
–No apure caballo flaco en repecho. El Picaflor quería chequear algunos datos pero como lo ve muy inquieto y agrandadito a usted, el plumífero le va a chusmear lo que ocurrió en el cónclave secreto de Pocitos.
—Cuente, cuente.
–En la edición del pasado jueves 10, en la página 39, LA REPUBLICA informó sobre las reuniones que mantuvo Figueredo con Gustavo Méndez y más tarde con la Audaf en el Colegio. En realidad, Figueredo y Méndez ya habían mantenido un encuentro horas antes, en el propio domicilio del presidente, al cual concurrió un invitado especial que durante los dos últimos dos meses ha tenido a Figueredo como blanco de durísimas acusaciones.
—¡Daniel Bello se reunió con Figueredo!
–Exacto… El jueves de noche, en la AUF, esa persona, de quien El Picaflor le dijo que se movía como pez en el agua en materia arbitral, le contó que la reunión se celebró en el domicilio de Figueredo, a pedido de éste, porque las declaraciones de Daniel Bello también le estaban moviendo el piso.
—Siga, siga, que cada día me convenzo más de que usted es como la bomba de cobalto.
–En esa reunión, Figueredo y Méndez se sacaron los trapitos al sol. Méndez le cantó las cuarenta a Figueredo, le dijo que él hablaba por su espalda cuando estaba con Feldman y cuando se reunía con él hablaba pestes del contador. Le dijo que él sabía que cuando se reunía con los revolucionarios lo nombraba como «ese negrito de mierda», lo que fue confirmado en la reunión que Audaf mantuvo con el Colegio en pleno el miércoles de noche.
—¿Se desbocó Castrillito?
–Le cantó las cuarenta… Después le tocó el turno a Daniel Bello, quien le dijo a Figueredo que él tenía muy valiosa información y conocía una cantidad de hechos que, de tomar estado público, podían dejar mal parados a los popes del fútbol de América, incluido él mismo…
–¿Bello no le habló del promocionado Triángulo de las Bermudas?
–Según le comentaron al Troquílido, el Triángulo de las Bermudas también salió a flote… Bello no se le calló, le metió la pechera más de una vez y le repitió todo lo que durante dos meses ha estado diciendo a los cuatro vientos…
–¿Conclusión?
–El informante del plumífero le dijo que Figueredo hizo un pacto con Méndez y otro con Bello. Con el primero se comprometió a respetar los derechos de su grupo en la integración del Colegio de Arbitros y a interferir para que le levanten la proscripción en el seno de la CSF. El pacto con Bello fue a término. Por 30 días, el ex presidente de la Audaf se comprometió a no hacer más declaraciones contra el presidente de la AUF; no se referirá al ya famoso Triángulo de las Bermudas que involucra a Figueredo y le dijo que en 30 días volvían a reunirse, en forma reservada, para que El Picaflor no se entere…
—¿Figueredo no le habrá ofrecido algo a Bello a cambio de su silencio?
—El Picaflor no cree que Bello, después de lo que dijo, vaya a cambiar su discurso, su forma de pensar y sentir. Fue muy valiente y en el fondo conoce la capacidad de maniobra de Figueredo, como para comerse el primer dribling de éste. Si el presidente de la AUF le prometió algo –como la Escuela de Arbitros–, que no se vista porque no va… El contador Damiani ya dijo que a Bello no lo quiere ver ni en figuritas, lo mismo que a Romeo Fernández. Si Figueredo le prometió algo a Bello en el Colegio, que espere sentado porque parado se va a cansar. Salvo que esté pensando en darle un currito en la Confederación.
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