Danubio rompió el maleficio e Islas se quemó

Mucho se habló en lo previo de «trauma», «psicosis» o simplemente «maleficio», con relación a las estadísticas que marcaban que Danubio hacía 16 partidos y siete años que no lograba una victoria frente a Nacional en el Centenario. Indudablemente esos mismos comentarios señalan la importancia que tiene Danubio en el fútbol local y el crecimiento experimentado con la conducción técnica de Fosatti en los últimos años, pues a otros equipos no se les marca con tanto énfasis las estadísticas en el Estadio.

Lo cierto es que ayer Fosatti y sus muchachos rompieron el «maleficio» y se llevaron una victoria que desde el primer minuto intentaron construir, pues siempre fueron ganando y el que empataba era Nacional. Ahora los de la franja están terceros, a tan sólo dos puntos del líder Peñarol, y nuevamente son protagonistas en las instancias finales del campeonato.

 

El pasado viernes, en un incidente casero, Pablo Islas y su hermano Daniel, que milita como arquero en el Club Tigre de Buenos Aires, terminaron con quemaduras importantes. Aparentemente, mientras se encontraban en el apartamento del jugador de Nacional, se rompió el termo con el cual tomaban mate y el agua les produjo quemaduras a ambos. Pablo Islas fue afectado en la pierna izquierda, mientras que Daniel fue quien sufrió las consecuencias más graves y se encuentra internado en el Centro Nacional del Quemado con más de un 25% de su pierna con quemaduras.

 

El partido de ayer tuvo a dos debutantes en el Centenario. En filas danubianas dieron sus primeros pasos en el césped del Monumento al Fútbol Ruben Olivera y Pablo Lima. Coincidentemente, los dos integraron la selección Sub 20 de Víctor Púa en el último Sudamericano Juvenil, disputado en Ecuador, en el que Uruguay no alcanzó la clasificación para el Mundial. Ambos tuvieron una muy buena actuación. Incluso, el último gol convertido por Gaglianone, que le dio la victoria a Danubio, llegó de un centro que el lateral Lima envió acertadamente al área.

 

Damián Rodríguez llegó a su quinta tarjeta amarilla y automáticamente quedó suspendido, por lo que no podrá jugar el próximo partido, frente a Central Español. Vale recordar que el zaguero ingresó en sustitución de Abascal, que no tuvo una buena actuación e hizo un penal innecesario, por lo que De León se enojó y lo sustituyó inmediatamente.

 

Danubio, al ser visitante, cambió su camiseta y ayer jugó con los colores invertidos, es decir, casaca negra con una franja blanca.

 

Fosatti vive los partidos de una manera particular y ayer, a diferencia del conductor tricolor, constantemente dio instrucciones a sus dirigidos. Festejó el segundo gol quieto pero con el puño derecho en alto por espacio de un minuto, y el tercero lo gritó con sus dos puños cerrados hacia adelante, junto con Pablo Lima, que festejaba desde la cancha hacia el técnico. El técnico también tuvo tiempo para enojarse y esto fue cuando Viera mandó a sacar a los suplentes del lugar donde «calentaban», detrás del arco que da sobre la tribuna Colombes.

 

Hasta último momento estuvo en duda la participación de Ignacio Risso en el equipo de Danubio. El delantero tuvo una pequeña molestia en una de sus rodillas y sólo luego del calentamiento previo al partido el cuerpo técnico decidió incluirlo como titular.

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