El libro del Picaflor
—Picaflor, lo observo un poco contrariado; ¿qué le pasa?
–Créalo, el Troquílido tiene fundados motivos para sentirse molesto.
—¿Qué le pasa?
–Puntualmente, al plumífero no le pasó nada pero el que no puede decir lo mismo, es Mario Voce Pereira, secretario de prensa de la Segunda División Profesional.
—¿Qué le pasó al «Pelado»?
–Ha sido la nueva víctima de la caza de brujas que Eugenio Figueredo ha impuesto en la Asociación Uruguaya de Fútbol. Por una disposición que emitió el Consejo Juvenil de Montevideo, para el cual Mario Pereira colaboraba permanentemente, se le impidió el ingreso a las oficinas de la AUF. Tiene expresamente prohibida la entrada a la sede de Guayabo 1531.
—¿Robó? ¿Asesinó a alguien?
–Nada de eso… Sencillamente fue un mandado que el Consejo Juvenil le hizo a Figueredo que hace tiempo que se la tenía jurada a Mario Pereira, y por ese motivo cortó la cabeza. En el fondo, Figueredo sabe que el Pelado tiene muy bueno amigos en la prensa, todo el mundo valora su trabajo, su entrega permanente y eso al equilibrista le molesta. El quiere que todas las cámaras apunten a su diminuta figura, que todos los micrófonos estén a su disposición; quiere ser el centro del universo del fútbol. Cuando aparece uno que le hace sombra con los medios, enseguida se lo saca de arriba o lo descalifica. Y si no, pregúnteselo a Daniel Barreiro, Washington Rivero, Nelson Telias.
—Pero al Pelado lo había designado la Asamblea de la «B» por lo que correspondería a ésta, destituirlo; ¿no?
–Todos sabemos quiénes son los Reyes Magos. No piense en utopías. Nadie va a levantar la voz por Mario Pereira. Un informante del plumífero le comentó que Spillman fue presionado para que emitiera la circular para darle el golpe de gracia al Pelado. El presidente de la Segunda División Profesional, Ovidio Cabal, intentó mediar en la situación porque todos los clubes de la «B» estaban conformes con la labor del secretario de prensa y la respuesta de Figueredo fue contundente:«Si me insistís con Mario Pereira, te echo a vos…». Está todo dicho; ¿no?
—En un estado de derecho a eso se le llamaba abuso de poder.
–Tiene razón pero marche preso… Fíjese cuán grande es el abuso de poder que la nuera de Figueredo –para algunos la verdadera gerente general de la AUF– le inició un sumario al Pelado Pereira porque había ingresado al vestuario de Uruguay cuando perdió con Paraguay. Querían saber por todos los medios cómo él había conseguido el salvoconducto para entrar a la zona vigilada por Tenfield SA. Estaban tan calientes con Mario porque se había acercado al camarín a saludar a los jugadores amigos (Carini, Lembo, Paolo Montero, Diego Pérez, Nico Olivera, el gordo Púa) que la nuera de Figueredo ordenó hacer una investigación sumarial. Cuando se enteró que el Pelado no era funcionario de la AUF, tuvieron que meterse los papeles donde usted ya sabe.
—Esto es demencial, ridículo. ¡En qué despelote se ha transformado la AUF!
–Hiere la sensibilidad de todos aquellos que hace años deambulan por sus pasillos. Un allegado al Pelado Pereira, le comentó al Troquílido que, cuando el gerente deportivo lo vio en el vestuario de Uruguay la noche de la derrota contra Paraguay le dijo: «Si no me invitan a la fiesta de Tenfield –al lanzamiento del campeonato de la B, se refería– es por tu culpa».
—¿Lo invitaron a Osvaldo Giménez?
–Vaya casualidad, no lo invitaron. Su ausencia en Punta Cala no pasó inadvertida… Horas después de esa fiesta, el Pelado Mario Pereira fue desterrado de la Asociación. Afirman que entre la nuera y el gerente deportivo le llenaron la cabeza a Figueredo y éste le bajó definitivamente el pulgar al secretario de prensa de la «B».
—Pelado, no te hagas problemas, otros vendrán que bueno te harán.
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