Cuando "poco" significa mucho (parte IV)

Continuando con nuestro ciclo sobre distintos aspectos que hacen a nuestro fúbtol entramos en la etapa de los futuros entrenadores. El primero que cae si los resultados no acompañan, siempre fue más fácil sacar a un técnico que a un plantel completo o que los dirigentes de turno presenten su renuncia. Mucho se ha dicho sobre la legitimidad de conocimiento de nuestros entrenadores, de su actualización, de la forma de hacer jugar a nuestros equipos y como siempre, en función del viejo dicho que somos «tres millones de técnicos», todos opinan. Opinan hasta quienes desconocen el reglamento, cuanto menos con relación a las materias con las que se capacita un entrenador. El gran tema es que los nuevos entrenadores no se capacitan con colegas, sino que los cursos son desarrollados por profesores recibidos en el ISEF (Instituto Superior de Educación Física). Gran tema, el director técnico recibido no capacita, no instruye, no transmite a los aspirantes, directamente no participa del curso. El hecho de realizar a la brevedad los cursos, es tema saliente de parte de Audef. A la fecha no se conoce respuesta, se dice que se avanza pero sería bueno que se definiera. Que los técnicos recibidos sean quienes dicten los cursos de una vez por todas, es imperioso y no admite otra posibilidad.

 

A LA ORDEN DEL DIA

El público fue cambiando sus gustos, dejó de ver moñas, caños, fintas, enganches, cuatro pases seguidos y otras terminologías utilizadas por años en el ambiente del fútbol. Todas apuntando a un solo destino: buen fútbol. Ese que se dice hoy jugamos pocas veces, lo nuestro siempre fue meter, empujar, pelear y ganar por un gol y sufriendo. Usted que dejó de ir al fútbol hace buen tiempo y yo que llegué a ver una parte –la otra me la contaron y creo en quienes me la narraron– sabemos que no es del todo cierto. Que hubo mucho de entrega, también de buen fútbol, ese que regalaron jugadores de clase y técnica, elementos que escasean en estos tiempos. El público, cada vez en menor cantidad en las tribunas salvo partidos tradicionales como clásicos, de selección o enfrentamientos ocasionales, aplaude y grita por un trancazo, una pelota despejada sin destino cierto y hasta por ver de vez en cuando dos pases correctos. El público fue perdiendo gusto por las cosas buenas, por supuesto que todavía hay una minoría que concurre cada vez en menor cantidad, los que ya no van, bien saben de lo que estamos escribiendo. En este tiempo hasta algún notorio ex jugador manifiesta que hacía diez o veinte años que no iba al fútbol y que en forma ocasional volvió y terminó desilusionado. La gente que dejó de ir sabe que los espectáculos, salvo excepciones, no son agradables, por más esfuerzo que se haga. Los partidos no satisfacen. El público no se fue solo, fue corrido por espectáculos que no eran de su agrado, para peor la televisión comenzó a mostrar fútbol de todas partes y a toda hora, en definitiva otro fútbol. Diferente al nuestro, muy parecido al que practicamos en el pasado, veinte o treinta años atrás. En la próxima entrega pasaremos por terminologías muy utilizadas en estos tiempos como: dinámica, precisión, táctica y otras yerbas, si el espacio lo permite iniciaremos el camino de las conclusiones.

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