Una recorrida por el equipo que tiene Daniel Passarella y nunca pudo probar
Estamos en la recta final. Después de una cantidad de alternativas, muchas de ellas negativas, que fueron pautando la actividad preparatoria de la Selección nacional, llegamos al mes de marzo, que marca el comienzo de las eliminatorias para la Copa del Mundo del 2002, a llevarse a cabo en su ronda final en Japón y Corea. Desconfianza, ansiedad, descreimiento, esperanzas, son algunos de los estados de ánimo que ganan a los uruguayos en estos días previos al debut del 29 ante Bolivia.
Que Passarella sí, que Passarella no, que técnico extranjero sí, que técnico extranjero no, que procesos cortos, que procesos largos, en fin, toda la gama de discusiones que son el diario vivir de los que estamos directamente vinculados al fútbol, pero que, en vísperas de acontecimientos como el que se avecina, ganan también el ámbito de personas que habitualmente no lo están.
Lo cierto es que se vienen los bolivianos y corresponde analizar un poco la situación en cuanto a quiénes pueden ser los integrantes del equipo celeste para esta difícil responsabilidad que se les crea, nada menos que devolver al fútbol uruguayo al primer plano luego de dos mundiales de ausencia, con todo lo que eso significa en cuanto a pérdida de un prestigio que en otros tiempos provocó la admiración de todo el mundo.
UNA RECORRIDA POR LOS HOMBRES DE PASSARELLA
El entrenador ha dicho que tiene en su mente el equipo para el debut, aunque no quiso darlo a conocer por razones que uno debe entender. También destacó que nunca pudo ponerlo en la cancha, también por circunstancias razonables, según nuestra opinión. Pero uno puede sacar conclusiones, a raíz de palabras del mismo seleccionador, o de hechos concretos que se pudo apreciar a través de los pocos compromisos que se concretaron desde que empezó la preparación, en aquél ya lejano partido frente a Costa Rica, al que se venció por un desusado 5 a 4.
Según Passarella, el arquero era una gran preocupación cuando se hizo cargo de la selección, pero ese aspecto ahora lo tiene muy tranquilo al haber comprobado que cuenta con varios elementos que satisfacen sus expectativas para el puesto.
Fabián Carini en primer lugar, Gustavo Munúa, que le causó excelente impresión, Alvaro Núñez que se destaca en el Numancia y Claudio Flores, del que reconoce su experiencia y capacidad, al parecer forman el cuarteto al que se apelará en su momento. La titularidad seguramente será para el juvenil de Danubio.
La línea final la vemos integrada con Gustavo Méndez, Diego López, Paolo Montero y Darío Rodríguez o Gianni Guigou (el aurinegro anduvo en gran forma frente a los húngaros y el tricolor siempre formó parte de los equipos del adiestrador). Alejandro Lembo podría ser una alternativa en la zaga central ya que, como también Diego López, brinda la posibilidad de ser utilizado en otros sitios de la defensa.
En la media cancha, Fabián O’Neill, Pablo García y Gabriel Cedrés, son los que tienen la primera opción para la titularidad, estando el otro lugar sin un destinatario fijo, por lo menos para esta especulación que realizamos. Podría ser Guigou si Darío Rodríguez ocupa el lateral, o Antonio Pacheco, éste sobre manera cuando seamos locales, o Gustavo Poyet, una presencia valiosa si se le encuentra el lugar en el campo donde poder aprovechar mejor sus espléndidas condiciones.
Adelante, Alvaro Recoba es insustituible y su compañero puede ser Marcelo Zalayeta, dependiendo esto de la lesión que sufriera el moreno en el último encuentro del Sevilla. Si se recupera a tiempo y sigue jugando en su club, será el compañero del futbolista del Inter. De no ser así, Diego Alonso, que en Maldonado cumpliera a satisfacción del técnico, tendría entonces la posibilidad de estar en la misión ofensiva celeste.
A grandes rasgos, hemos recorrido la posible alineación titular. Hay más nombres, por supuesto, pero en general no creemos estar muy lejos del pensamiento de Daniel Alberto Passarella, que todavía no pudo poner en el terreno al equipo que en su cabeza hace mucho tiempo está parado en el césped del Estadio Centenario con la selección boliviana a su frente en el miércoles 29 de marzo de 2000. Faltan 27 días, y entramos en la recta.
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