Dentro del fútbol no hay aftosa pero crece el virus de la desocupación

El fútbol siempre se caracterizó por intentar tener una imagen que lo aísle del resto de la sociedad.

Para eso, algunos dirigentes trabajaron mucho durante años y lamentablemente algunos colegas periodistas siguieron el corso y recitaban las mismas palabras que los encargados de dirigir los clubes.

Por suerte para los propios jugadores, hace más de medio siglo, unos luchadores incansables fundaron la Mutual de Futbolistas, órgano que veló por sus propios intereses. Gracias a esta organización los profesionales se encuentran protegidos por algunos logros que en el tiempo fueron conquistando. Entre ellos «el estatuto del jugador», que entre otras cosas permite la seguridad del cobro de deudas antes de que comience el torneo posterior al que generó los haberes.

Pero sin embargo en otros temas continúan aislados de la sociedad, como los atrasos que tienen algunos clubes, no todos, con el BPS. Derecho social de todo uruguayo cuando trabaja.

Hoy, cuando el país está sumido en una crisis muy grave y varios sectores de la sociedad se ven perjudicados y otros desesperados, el fútbol deja de ser una isla y siente lo que viven todos los uruguayos.

Esa crisis llevó a los clubes empobrecidos a no contar con los recursos que en otras épocas podían conseguir. Falta de sponsors, debido a que los empresarios también pasan por una situación angustiante, caída estrepitosa del caudal social, ya que los trabajadores hinchas no tienen para pagar una cuota de un club o simplemente porque están sin trabajo.

 

Paco debe dar la solución que otros no dan

Ante esta situación y debido al progreso constante –una de las excepciones del país– de Francisco Casal, comenzó una dependencia con el empresario por parte de los clubes que los llevó a límites increíbles. Tanto que en algunos casos, siempre hay honrosas excepciones, casi no piensan o dirigen con su propio razonamiento.

Esa dependencia tan peligrosa terminó en que los clubes Alianza, que nunca terminó de nacer, Cerrito y Frontera de Rivera no pudieran comenzar el torneo por falta de dinero para pagar las deudas generadas el año anterior. Simplemente porque «Paco» no dio la solución que los propios dirigentes debieron encontrar.

Pero lo peor del caso es que muchas veces esos dirigentes votaron políticamente medidas que no estaban de acuerdo, pero eran propuestas por la empresa del afamado representante. Hoy, ochenta jugadores o cerca de doscientas familias, sumando a los que trabajan en las instituciones, quedaron sin trabajo. Pero lo más grave es que no cobran ni siquiera lo del año pasado. Jugadores con familia detrás sin dinero y sin posibilidad de jugar que en definitiva es generar alguna posibilidad de cobro.

En Argentina se desató una huelga de jugadores porque quieren cobrar los sueldos y premios atrasados. El gran negocio del fútbol se detiene porque los hacedores del gran espectáculo son los que no cobran. Inmediatamente comenzaron las corridas para intentar solucionar el tema, pero hasta que los jugadores no dijeron basta, ningún dirigente se preocupaba por si tenían plata o no.

El fútbol uruguayo no escapa a la realidad de nuestro país, en el cual cierran fábricas cada día y la gente sólo pide poder trabajar. En el fútbol no hay aftosa pero también tiene el virus de la desocupación. Es responsabilidad de los dirigentes de nuestro fútbol poder evitar que éste se siga expandiendo y encontrar una solución rápida para estos 80 muchachos que sólo quieren cobrar lo que con su transpiración se ganaron.

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