El libro del Picaflor
—Picaflor, el jueves de noche hubo una cena de DIFA, debajo de la Tribuna Amsterdam del Centenario, y fue tema obligado entre varios comensales.
–Esto es como dice el Quijote de la Mancha: «Ladran, Sancho». ¿Qué decían?
—Algunos le dieron para adelante y otros para atrás.
–Chocolate por la noticia. Como en todo grupo social, siempre hay uno que es más querido y aceptado que otros. Acá lo que importa es que la gente sienta respeto por el plumífero. Lo demás es anecdótico.
—¿Tiene alguna bombita para hoy?
–Esta es una historia que le pasaron al plumífero, que es muy sugestiva. Hay ex dirigentes del Colegio de Arbitros que siguen llamando por teléfono para enterarse de las designaciones que hace el actual órgano referil, que funciona en la AUF, bajo la presidencia de Figueredo.
—¿No me digan que hay espionaje referil?
–Bueno, eso El Picaflor no lo podría probar, por lo que no se lo puede asegurar. Lo que sí le comentaron al plumífero es que algunos integrantes del Colegio llaman para saber cómo se están cocinando los arbitrajes. Uno de ellos se sorprendió por los nombres designados para el pasado fin de semana y comentó: «Por las designaciones hechas se confirma que Peñarol está mandando en el Colegio de Arbitros». ¿Qué me dice?
—Que antes decían que mandaba Nacional a través de Trombotti, Romeo Fernández y Nelson Fariña, ¿no?
–Es verdad. La alegría va por barrios. Lo que le impactó al plumífero es que uno de los ex miembros del Colegio, que goza de gran reputación, se tome la molestia de hacer un seguimiento de los arbitrajes. Esto podría confirmar que hay gente herida, dolida y que se resigna a aceptar que están fuera de circulación. Importante, para los lectores: uno de los que llamó está vinculado a un club de los denominados chicos.
—Cuente, cuente.
–No, a partir de ahora, El Picaflor va a poner freno de mano porque no quiere causarle perjuicios a nadie. Y mucho menos a los funcionarios, que son la parte más débil de toda estructura administrativa. La historia es real a tal punto que el informante le dijo al plumífero: si dudás de lo que te estoy contando, llamá a fulano de tal –árbitro este– que estaba presente cuando hacían las consultas del caso.
—Mire que es enigmático y misterioso este mundo del fútbol, ¿eh?
–Es apasionante. A medida que uno va profundizándose en sus entrañas, ve cómo funcionan los espionajes, cómo se trafica la información de un lado para otro y el celo profesional que ponen los protagonistas para mantenerse en el anonimato. Es impresionante, por eso a algunos les «jode» que El Picaflor los delate cuando realiza sus vuelos rasantes.
–Sinceramente, en lo personal, los problemas en la Audaf, el Colegio de Arbitros, me tienen harto, cansado.
–Pero usted tiene que comprender que esos dos organismos forman parte del aparato de justicia del fútbol. Además usted no puede hacer como el avestruz; los que están en el fútbol están expuestos ante la opinión pública y se la tienen que bancar. Los que se sientan molestos deben salir del sistema porque estas son las reglas de juego. Además, usted debería haberse percatado ya que, detrás del Colegio y de la Audaf, se está jugando un clásico reservado, secreto, entre los dos grandes, que son en definitiva los que ostentan el verdadero poder en el fútbol uruguayo. Los demás no inciden.
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