Marketing en medio de la crisis
Culminada la incursión celeste en Sudáfrica, quedó de manifiesto que más allá del prestigio obtenido, lo que se dice dinero, no entró mucho, o más bien casi nada.
Entre los gastos de la competencia y los premios a los jugadores y técnicos, los clubes del fútbol local recibieron menguados importes provenientes del Mundial.
En ese panorama, pocos podían esperar que se concretaran incorporaciones importantes en los clubes del medio.
Una vez mas los clubes grandes marcaron la cancha y pusieron en claro su poder. En esa política mas marketinera que futbolísticamente efectiva, surgieron diversos nombres, algunos concretados, otros que se desvanecieron.
Pero vayamos por parte.
Nacional anunció su intención de potenciar a los «jugadores de la cantera», y a tales efectos trajo a Luis González, un «técnico de la casa» que conocía ese preciado material humano. A la idea de abaratar costos (bajas de Matute, Regueiro, OJ y Varela) se le sumaba el dejar que los «gurises» explotaran.
Pero hete aquí que tras cartón contrató a ocho jugadores, algunos buenos, y otros que parecen de relleno. Pero faltaba la «frutilla de la torta», y fue Marcelo «Muñeco» Gallardo. No había plata para mantener el plantel, pero Nacional, como golpe de marketing, porque el potencial deportivo habrá que verlo, trajo al argentino. Su salario parece barato en relación a lo que cobraba en River argentino, pero la duda que queda es, ¿era necesario para el equipo de los Céspedes?.
Sin verlo jugar, en principio habría superposición de puestos con otros jugadores para la función, pero el estilo marketinero de marcar un perfil de jugador y juego fue desnivelante para su contratación.
Por su parte, por acción y reacción, Peñarol planteó la posibilidad de incorporar al «Toro» Vieri.
Fue un golpe de efecto importante. Rápidamente consiguió opacar la venida de Gallardo.
Lo de Vieri no pasaba de una loca idea de incorporar un jubilado, con nombre, pero jubilado al fin.
Luego sí, puso los pesos y concretó con el «Cacha» Arévalo Ríos el mejor contrato de jugador alguno para el medio, poniendo sus esfuerzos ecónomicos en un jugador probado.
Y cuando parecía que los grandes se tranquilizaban surgió lo de Solari, lo de Pernía y quien sabe quien mas vendrá.
Solari y Gallardo pueden, si los físicos les dan, marcar un hito en nuestro fútbol.
El fútbol champagne de Nacional cantó truco con Gallardo, Peñarol le echó el retruco con el Cacha en la marca y el «Indiecito» Solari en el fútbol atildado, ¿Nacional cantará el vale cuatro?.
Nuestro fútbol de parabienes. Si más allá del golpe efectista estos jugadores muestran calidad en su rendimiento, el Apertura se recordará como el campeonato de los argentinos.
Aunque nadie se lo explique, en tiempos de vacas flacas, salieron los dólares del colchón de los grandes para traer «estrellas» que solamente el tiempo dirá si valió la pena la inversión, pero que generaron un efecto de marketing inusitado para el medio.
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