Se acomodaron las cosas
Pasó otra fecha, la 12ª, de las eliminatorias y los resultados han generado variantes que, en general, favorecieron el posicionamiento de los celestes en la tabla respectiva. Si bien se mantienen en el 6º lugar, ahora tienen a dos rivales «a tiro», cosa que hasta esta etapa no sucedía.
El triunfo ante Chile y los empates de Colombia y Brasil, frente a Venezuela y Perú, respectivamente, estos últimos totalmente inesperados, «acomodaron» las cosas e hicieron que las jornadas que restan auguren una considerable dosis de emoción e incertidumbre.
La estadística se partió y es así que puede asegurarse que ya hay 4 participantes que están al margen de la lucha por ir a la Copa del Mundo. Venezuela, Bolivia, Chile y Perú –éste aún con una mínima esperanza– han quedado fuera de la competencia aunque sus partidos puedan complicarle la vida a algún adversario –como le sucedió a los colombianos el martes en San Cristóbal–, y entonces hay 6 candidatos para los 4 puestos de clasificación directa y el que se definirá entre el 5º y el representante de Oceanía, seguramente Australia. Argentina es una fija, Paraguay no parece tener problemas, Ecuador está con viento en la camiseta, Brasil debe reaccionar en cualquier momento, Colombia tuvo un traspié preocupante y Uruguay se arrimó con su dificultosa victoria ante los trasandinos.
En los papeles, siempre pensando que los brasileños, por infinidad de razones pero sobre todo por su peso político, no van a quedar afuera, del terceto que formamos con «cafeteros» y ecuatorianos saldrán el 4º y 5º de esta lucha sudamericana.
Nuestras posibilidades
Estamos a un punto de Colombia, a 3 de Brasil y a 4 de Ecuador. Con el triunfo de Santiago recuperamos las unidades perdidas en Montevideo. Debemos ganar los encuentros que nos quedan aquí, lo que no será nada fácil, y pellizcar puntos afuera. El 1 a 0 del martes, con toda su trascendencia, no da para entusiasmarse mucho porque el nivel de juego, sobremanera el colectivo, no fue eficiente. La victoria se sostuvo en las performances de Carini, Lembo, Sorondo y Pablo García, figuras enormes, con actuaciones que estimamos aceptables de Méndez –por más que reiteró su costumbre de incurrir en excesos inexplicables–, Darío Rodríguez, Marcelo Romero y Regueiro, estos dos cuando ingresaron en el segundo tiempo, demasiado tarde a nuestro juicio. Fue llamativa, y muy preocupante, la forma en que se desperdiciaron ocasiones de gol, claras, rotundas, circunstancia que habrá de corregirse si pretendemos aspirar a la clasificación.
En el haber quedó el hecho que la imposición llegó con un sello de identidad que parecía perdido, una defensa eficaz, sólida, y un contragolpe que, si no derivó en más conquistas fue por esos errores increíbles en la definición.
El futuro nadie puede predecirlo pero el hecho de haber recuperado en el exterior lo perdido en nuestro estadio es un aliciente importante. Quedan batallas trascendentes, muy duras, pero estamos en carrera. Con lo mostrado hasta ahora entendemos que no alcanza y la incógnita es saber si podemos superar lo exhibido en lo que va del certamen.
Lo bueno es que el nivel, salvo Argentina, es bastante parejo y todos tienen altibajos en sus producciones lo que puede favorecernos a la hora del balance final. Habrá que esperar, pero con mayor serenidad porque la mayoría de los resultados de la etapa pasada acomodaron bastante las cosas.
Compartí tu opinión con toda la comunidad