El Libro del Picaflor

–Picaflor, ¿cómo lo trataron sus «amigotes» en la Asociación?

–Correctamente. Aunque usted no lo crea, las declaraciones pospartido seguían generando comentarios de todo tenor.

–No me diga.

–Sí, sí. El delegado de Peñarol, José Carlos Domínguez, le expresó al gerente deportivo el malestar de la dirigencia manya por las declaraciones que hicieron dos de los tres jugadores (Recoba y Gustavo Méndez) contra los dirigentes de fútbol.

–¿Cómo?

–Domínguez le adelantó a Giménez que las declaraciones de esos dos fútbolistas habían caído muy mal en la dirigencia de Peñarol y no descartaba que formalmente, el Consejo Directivo pudiera enviarle una nota de protesta al presidente del Ejecutivo. En opinión del delegado aurinegro, las declaraciones de los jugadores fueron inoportunas, infelices y los dos voceros que salieron a los medios a expresar ese malestar eran los menos indicados para hacerlo, porque aún están en el debe con la selección. «Demasiadas críticas nos tenemos que bancar los dirigentes de Peñarol por el Nº 10 de la selección ( no lo nombró pero se refería a Alvaro Recoba) para que salga a criticar a los dirigentes. Primero debe justificar dentro de la cancha su inamovible titularidad y después que ataque a los dirigentes», comentó Domínguez, estando el Troquílido como circunstancial testigo.

–Giménez ¿qué le respondió?

–Compartió con Domínguez la inoportunas de las declaraciones de los jugadores y le dijo a éste que había conversado con Gustavo Méndez en el Aeropuerto de Carrasco ayer sobre el confuso incidente. Parece que los jugadores no se enteraron de que varios dirigentes habían bajado al vestuario el día de la derrota contra Paraguay en el Centenario y no ingresaron al camarín, porque el propio gerente deportivo constató que los jugadores estaban anímicamente destrozados. Entre los que querían trasmitirle su rerspaldo a los jugadores estaban Figueredo y el presidente de Nacional, Eduardo Ache.

–Entonces los futbolistas, en el próximo viaje a Montevideo, deberían solicitar las excusas del caso porque metieron la pata, ¿no?

–Deberían hacerlo para mantener el mismo clima de convivencia y respeto que ha caracterizado esta experiencia premundialista de la selección. Los futbolistas si reconocieran su error darían un mensaje de humildad que sería bien recibido no sólo por los dirigentes que se sintieron agraviados sino también con la afición deportiva que aún confía en ellos.

–Quedó claro que Púa tampoco tuvo nada que ver en la reacción de los futbolistas.

–Púa se comió un garrón en forma inmerecida. Según le comentó Osvaldo Giménez a Domínguez, la noche de la derrota contra Paraguay, él estaba en la puerta del vestuario. Cuando vio el panorama y se encontró con varios dirigentes que querían entrar, los dijo que no lo hicieran por las dudas que los jugadores quisieran asimilar la frustración en la intimidad. En ese momento, Púa se acercó a la puerta y parece que escuchó los argumentos que Giménez le dio a Figueredo & cía. y le guiñó el ojo en señal de aprobación… Esta es la verdad de la milanesa.

–Conclusión, Recoba, Méndez y Darío Silva metieron la pata.

–Pero están a tiempo de pedir las disculpas del caso.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje