El Libro del Picaflor
—Picaflor, ¿qué bacatazo dieron los muchachos más allá de los Andes?
–Importantísimo. El paciente sigue en el CTI y, como dice la gente, mientras haya vida habrá esperanza.
—¿Cómo cayó el triunfo de la Selección en el ámbito de la Asociación?
–Excelente, muy bien pero como todo el mundo está inmunizado nadie quiere perder la calma. La victoria se recibió con beneplácito, alegría pero reconociendo que queda un camino «peliagudo» y lleno de dificultades. Lo que sí cayó muy bien entre los habitué de la AUF fueron las declaraciones pospartido de los jugadores, especialmente de Recoba, Gustavo Méndez y Darío Silva.
—Cortaron grosísimo los muchachos, ¿eh?
–Al mejor estilo de don Jorge cantaron la justa y desenmascararon a los dirigentes, que se querían trepar al carro del éxito…
—Pero Figueredo dijo en una radio que contra Paraguay no habían bajado al vestuario a saludar a los futbolistas a expreso pedido de Púa.
—¿Quién dice la verdad?
—¡La pregunta del millón!
–Al plumífero lo que le llamó la atención es que en medio de la euforia por la gran victoria los jugadores hayan sacado la lanza de esa forma. Si lo hicieron fue porque anteriormente lo habían hablado en el grupo; ese tema fue de debate, no lo presentó ante la opinión pública el Chino Recoba por capricho personal. De eso quédese muy tranquilo. Los que alguna vez pisaron un vestuario y compartieron la convivencia con un grupo de futbolistas saben bien que una declaración de semejante tenor no se hace previa discusión interna.
—Pero Figueredo no va a inventar que Púa le pidió que no bajara al vestuario.
–Esta es la versión, respetada por cierto, que, trascendió, brindó el presidente de la AUF a una radio. Figueredo dijo que Púa por intermedio del gerente deportivo Osvaldo Giménez le había solicitado la noche de la derrota contra Paraguay, que ningún dirigente fuera al vestuario a saludar a los jugadores. Si esto es así, surge otra duda mucho mayor que no reflejaría el buen diálogo entre los jugadores y el técnico. Y mire que El Picaflor no está viendo fantasmas sino reflexionado en voz alta, a la luz de los hechos ocurridos.
—¿Puede ser más explícito por favor?
–Claro, si es cierto que Púa le pidió a Figueredo –por intermedio de Osvado Giménez– que los dirigentes no bajaran al vestuario el día de la derrota contra Paraguay, el técnico debería haber recibido una señal del plantel de la disconformidad por esa ausencia que quedó marcada a fuego en el corazón de los jugadores. ¿Usted cree que los jugadores no le habían comentado a Púa que si ganaban en Chile y los dirigentes se aparecían por el vestuario le iban a pasar una factura mediática? !Por favor! Las declaraciones lejos de enmendar el error dejaron ahora en off-side al pobre Púa contra los jugadores.
—Usted debe reconocer que Figueredo es un muy hábil declarante.
–Sí, sí, pero este incidente es demasiado grave para que quede confuso en la opinión pública. Si es verdad que Púa dijo lo que Figueredo dice que le dijo Osvaldo Giménez, tiene que poner la cara por los dirigentes. Independientemente de las críticas que El Plumífero le hace a estos reiteradamente, no se pueden comer un garrón que la televisión difundió en vivo y en directo para todo el continente… Si Víctor se ampara en el silencio, está claro que no dijo lo que Figueredo dice que le dijeron. ¿Qué otra interpretación puede hacer usted de este enredo?
–Más claro, echarle agua.
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