La polémica se instaló en el mundial de Fórmula Uno
Un año atrás, Felipe Massa casi perdía la vida en Hungría en un terrible accidente cuando un resorte del amortiguador del auto de Rubens Barrichello le golpeaba duramente, provocándole una seria lesión en su ojo izquierdo.
El domingo, en Alemania sufrió otro durísimo golpe que lo privó de lograr una contundente victoria. Fue el golpe provocado por la decisión del equipo Ferrari ordenando que fuera Alonso el ganador de la carrera.
Lograr el triunfo en Alemania, a un año exacto de su accidente podría haber sido la mejor recompensa para el piloto paulista, tras meses de sufrimiento e incertidumbre.
Y también era una manera estupenda de poder demostrar que podía prevalecer sin problemas frente a su encumbrado compañero de equipo. Pero en el seno del equipo Ferrari, los pensamientos no tomaban en cuenta la parte personal y emocional de Massa. Simplemente, se fijaban en la tabla de posiciones del campeonato de pilotos, donde Alonso suma más puntos que Massa. Total, los 43 puntos para el campeonato de constructores estaban seguros para la escudería, sin importar quién fuera el ganador ni quién fuera el escolta.
Es cierto que Alonso ha venido prevaleciendo en el certamen sobre Massa. Como también es cierto que Felipe está ahora a 72 unidades del líder del certamen, Lewis Hamilton, que tiene 157 puntos.
Fernando Alonso cuenta con 123 puntos y está quinto. Massa tiene 85 y se coloca octavo. Faltan ocho fechas por disputar y a 25 puntos por carrera, son 200 los puntos que están en juego todavía, por lo que muchos se preguntan si no fue demasiado prematura y desubicada la decisión de los directores de Ferrari de «descartar» prácticamente a Massa de la lucha por el campeonato en beneficio de su compañero Alonso.
Porque en definitiva fue eso.
Se privilegió la posibilidad del español sobre la del brasileño.
Apenas concretada la maniobra ya comenzaron a surgir los comentarios, desde uno y otro bando, inculpando a uno o a otro piloto, pero también a Stefano Domenicali, el director deportivo de Ferrari.
Alonso fue hallado «culpable» por aprovecharse de la orden de equipo.
Massa también fue «acusado» por haber sido tan obediente y permitir que Alonso lo superara en una burda e indisimulada maniobra.
Pero en definitiva, los grandes responsables de todo lo ocurrido son quienes toman las decisiones, en este caso los jefes de equipo y sus respectivos ingenieros de pista.
Es increíble que, sabiendo perfectamente que la totalidad de las comunicaciones de radio entre los pilotos y los equipos son escuchadas por doquier, los responsables de Ferrari no hayan tenido una idea más brillante que decirle a Massa «Alonso es más veloz, ¿lo entiendes?».
Nadie puede dudar que iban a ser penalizados con total seguridad y ellos lo sabían perfectamente. ¿No encontraron una forma más discreta o diplomática de dar la orden? Se ve que no, porque las pruebas y consecuencias están a la vista.
Lo peor es la pérdida de credibilidad que sigue azotando a la Fórmula Uno con este tipo de manejos y de maniobras.
Si hasta los mismos medios de prensa españoles han reconocido el error y muchos han expresado que esta vigésimo tercera victoria de Alonso en el campeonato mundial (la segunda con Ferrari) casi ni los ha emocionado o impactado.
Faltan ocho fechas. Grandes interrogantes quedan planteadas: ¿habrá sido demasiado apresurada la decisión tomada el domingo? ¿Cómo afectará esto a Felipe Massa? ¿Las ya tirantes relaciones entre los dos pilotos tendrán u resquebrajamiento absoluto? ¿Volverá Massa a ser tan obediente en una próxima situación similar?
El domingo se corre la próxima fecha. Quizás ahí pueda comenzar a develarse el futuro.
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