LA PELOTA ACTIVA LA MENTE

Sin embargo, es obvio que a los «sin barba», nos regía la égida de los mayores. Profesionales que desparramaban su sabiduría y experiencia, siguiendo atentamente nuestros pasos y movimientos, brindando el consejo adecuado en el momento que las circunstancias imponían.

El Gallego Taibo, Mario Núñez, el Púa Novasco, Bocha Lagomarsino, Julio Toja, Pancho Cámera, el Rabito Castro, el Pato Ferreri, Hermín, el rosarino Poy, el brasileño Beico, Braulio Roldán. Empujando ya estaba el Tano Bertocchi, Chichí Pérez, los Castelnoble, el Gallego Leal.

Pero de aquella camada hubo una figurita sellada que no estaba en ningún álbum: Juan María Vanrell Delgado. Entreala o centro delantero, le daba lo mismo. Hábil. Atrevido. Guapo y desfachatado. Se dio el lujo de jugar en San Lorenzo de Almagro, dirigido por aquel Barreiro de las gafas ahumadas que pasó por Nacional sin pena ni gloria.

De regreso desde la vecina orilla, retornó a los bohemios, para después defender a Colón, Misiones y Miramar.

Se divertía de lo lindo porque, vinculado desde sus ancestros al arte y la cultura de este país, fue crítico de cine y teatro, y el desparpajo le permitió algunas licencias.

Por ejemplo y con el seudónimo de «Juvan» estampar los comentarios de los partidos en el desaparecido diario El Popular. Con la salvedad de que lo hacía donde él era protagonista, por lo que jamás, para el lector de turno, tuvo una mala actuación, al contrario, siempre hubo destaque en las mismas.

Justo es decir que fue un periodista de nota en aquel núcleo que también integramos, liderado por Víctor Hugo Morales en CX 12 Radio Oriental, en el origen de Hora 25 y las transmisiones futboleras de la década del 70.

Pero lo más trascendente, además de ser un notorio empresario de espectáculos, ha sido su veta literaria. Historiador. Investigador. Novelista.

Premiado como mejor autor nacional por ser autor de «La historia de la Comedia Nacional». Sobresalen obras como «La eterna sombra», referencia al último poema del vate español Miguel Hernández, llevado a escena con gran suceso por el elenco de La Gaviota en el Stella D’ Italia.

Del mismo modo «Francisco» revulsivo relato, conmovedor y realista.

Bueno es decirlo, como en todo orden de la vida, la pelota siempre ha generado la posibilidad de forjar seres pensantes y talentosos.

Antes, ahora y en el futuro también.

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