MILITAR Y POLICIA DE TRANSITO, ARBITROS EN FINAL

La seguridad dentro de la cancha estaba asegurada

La cuarteta arbitral volvió a estar integrada por jueces que dirigen habitualmente en OFI, con la particularidad de que dos de los tres que condujeron el choque de fondo tienen profesiones bastante particulares si se las asocia con el referato. El juez central de la final, Luis Borgeau, oriundo de Rivera, es agente de Policía Caminera; el primer línea Javier Vieira es funcionario de la Intendencia Municipal de Tacuarembó y el segundo, Ruben López, es militar.

 

Tal como estaba anunciado por las predicciones metereológicas, la lluvia se apoderó del fin de semana tacuaremboense, acompañada de muchísimo frío, condiciones que conspiraron contra una buena concurrencia al principal escenario deportivo de la ciudad.

El viernes de noche, durante la primera jornada el termómetro mostraba guarismos cercanos al cero y en la tarde del sábado comenzó una fina llovizna que en horas de la noche se transformó en diluvio. La cantidad de agua caída a lo largo de la noche convirtió las calles en ríos por momentos, pero además convirtió la cancha en una zona intransitable. Ya en el primer tiempo del cotejo entre Danubio y Tacuarembó la mayor parte del campo de juego era una gran extensión de barro, con zonas de agua estancada que frenaron el balón en más de una oportunidad.

 

En horas de la mañana se especuló con la posibilidad de que los partidos no llegaran a jugarse debido a las inclemencias del tiempo y el estado de la cancha, pero ya cerca del mediodía la realización de la etapa de cierre de la Copa Carlos Gardel era un hecho.

 

En filas tricolores estaba descartada desde el sábado la presencia de Sebastián Coates debido a cierta sobrecarga en una pierna, pero además existía la duda respecto a las presencias de Rodrigo Muñoz y Mauricio Pereyra. El profesor Javier Valdecantos, que llegó a Tacuarembó en horas de la mañana, evaluó a ambos futbolistas conjuntamente con integrantes de la sanidad: el volante ofensivo quedó descartado a raíz de un golpe en el tobillo, mientras se ratificó la presencia en el arco del «Popi», quien expresó su voluntad por estar en el cotejo, del que jugó solamente el primer tiempo.

 

El entrenador albo Luis González confirmó momentos después de llegar al Estadio Goyenola que no existirán sanciones de ningún tipo para el centrodelantero albo Sebastián Balsas debido a su expulsión en el primer cotejo frente a Danubio.

Precisamente, «El Torero» ­junto a Coates­ se dedicó a correr al costado de la cancha mientras se disputaba el encuentro.

 

En filas tricolores también se destacaron las presencias de dos juveniles, Sergio Martín Cortelezzi, que viajó el domingo de mañana especialmente para sumarse al banco de suplentes, y Lucas Ruiz Díaz, un volante coloniense que volvió a mostrar condiciones muy interesantes durante los minutos de juego.

Mientras en Flores ante Porongos lució una cabellera abundante, ayer se lo vio absolutamente rapado: debió raparse porque a manera de bautismo Rodrigo Muñoz le afeitó la cabeza dibujando cuadrados.

 

La hinchada del Deportivo Merlo acudió en buen número a ver la coronación de su equipo, pero lo más curioso de los argentinos tuvo que ver con los números de los futbolistas de su plantel: los campeones del cuadrangular adujeron que solamente utilizan camisetas numeradas del 1 al 18 porque así se les exige en la divisional de ascenso, pero como tenían veintidós futbolistas decidieron crear los números 15, 16, 17 y 18 «bis» en el banco de suplentes.

A pedido de los relatores radiales presentes dijeron que diferenciarían los «bis» de los originales poniendo una cinta sobre el pecho encima de la banda diagonal; por suerte ninguno ingresó al campo.

 

Finalmente Martín Cauteruccio se llevó el trofeo al mejor jugador del campeonato, seleccionado por el voto de los periodistas que asistieron a los partidos del cuadrangular internacional.

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