DISPUTA. EL MERCADO ES MUY CHICO Y NO QUIEREN REPARTIR LA "TORTA"

Los contratistas de fútbol en pie de guerra

Los últimos casos muy publicitados de Egidio Arévalo Ríos y Carlos Bueno tienen un trasfondo increíble de lucha por el poder, dinero y traiciones.

Los empresarios deportivos comenzaron a disputarse el mercado de pases, todos quieren hacer la transferencia y se niegan a compartir una operación cuando esta situación es la que favorece a las instituciones.

Elegimos dos ejemplos para escenificar la situación, comenzamos por Egidio Arévalo Ríos representado por Jorge Chijane y Gerardo Rabajda, quiénes se negaron a que Pablo Bentancur realizara la transferencia al Cagliari de Italia.

La oferta de Pablo Bentancur era de 3 millones de dólares, de los cuales quedaba 1 millón para Peñarol, 1 para el futbolista y el restante millón para repartir entre el socio de Bentacur en Italia y el propio empresario peruano.

Cuando Jorge Chijane y Gerardo Rabajda fueron notificados por parte de Peñarol que tenían una oferta muy ventajosa por Arévalo Ríos manifestaron que serían ellos los que buscarían destino para el futbolista y que los aurinegros serían resarcidos con U$S 500.000 (esto significa que otra vez la institución se ve perjudicada porque la oferta del Cagliari era el doble de la que ofrecen estos dos empresarios).

Pero además el cruce de declaraciones de Bentancur y Chijane fueron imperdibles en los últimos días, el empresario peruano expresó «que se retiraba de esta negociación y que había intervenido para ayudar a Peñarol… Además ironizó: «comprendo a estos empresarios colegas porque tienen la oportunidad por primera vez de hacer una operación importante…».

Por su parte, Jorge Chijane respondió ayer a través del colega Jorge Da Silveira: «me extraña que el presidente del Cagliari hable con Bentancur cuando yo lo conozco desde hace 20 años…».

La otra disputa empresarial es entre el Grupo Casal y Flavio Perchman por el pase de Carlos Bueno a la Real Sociedad.

El delantero artiguense decidió romper con el mayor contratista del fútbol uruguayo luego de 10 años de relación y arregló su vinculación contractual con la Real Sociedad.

Lejos de trancarlo en julio de 2009, el Grupo Casal no adoptó ninguna medida, simplemente arreglaron con Peñarol que la institución le hiciera firmar una extensión de contrato hasta diciembre de 2010 por la irrisoria suma de 20.000 pesos mensuales.

Con esto el Grupo Casal y Peñarol lograban retener al futbolista luego de un año de contrato en España y para renovar en ese mercado o en otro, debía Carlos Bueno acordar con Peñarol y con el propio Grupo Casal.

En el apuro por el viaje y sin la presencia en la sede de Peñarol del empresario Flavio Perchman que se limitó solamente a realizar la intermediación con la Real Sociedad, Carlos Bueno firmó la rescisión del contrato anterior y firmó una extensión contractual con Peñarol de la cual no tenía conocimiento de su valor legal.

En la reunión del pasado martes, el Consejo Directivo de Peñarol decidió no tener en cuenta en el plantel a Carlos Bueno pero tampoco le rescindirán el contrato, esperan que surja una oferta del exterior para negociarlo y recibir dinero por una operación que no le correspondía de no mediar la falta de previsión del artiguense cuando firmó la extensión de su contrato.

En este caso, la molestia del Grupo Casal no es solamente con el futbolista sino también con el empresario Flavio Perchman quien intermedió en la salida de Bueno a la Real Sociedad.

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