HISTÓRICO. ES LA MEJOR CAMPAÑA EN UN MUNDIAL DESPUÉS DE LOS DOS TÍTULOS.
Por tercera vez en la historia de las copas del Mundo la Selección uruguaya se posicionó en el cuarto puesto, repitiendo las ubicaciones alcanzadas en Suiza en 1954 y en México en 1970, aunque esta vez el camino que debió recorrer hasta llegar a las semifinales fue el más duro hasta el momento.
Sin lugar a ningún tipo de dudas para el fútbol uruguayo los años «redondos», es decir, aquellos que terminan con el número cero, parecen estar signados para escribir las mejores páginas de la historia, como acaba de quedar demostrado en suelo africano en la disputa de la decimonovena Copa del Mundo. Como se había anunciado en reiteradas oportunidades en los últimos tiempos, el año que acaba de comenzar su segunda mitad representaba por sí solo un momento muy especial para la historia del fútbol uruguayo, ya que se trataba de un momento en el que se recordaban también cifras «redondas» de varios logros del balompié celeste, entre ellos los treinta años de la obtención de la Copa de Oro de 1980 (que en realidad terminó los primeros días del año siguiente), sesenta de la obtención del segundo Campeonato Mundial en la inolvidable e inigualable gesta de Maracaná y ochenta de la conquista del primer título, mientras no se incluía entre la lista de los éxitos el cuarto puesto obtenido hace cuarenta años, pero si se recordaba. Y no eran esos los únicos aniversarios para festejar: este año se cumplirán, también (el 15 de agosto), los primeros cien años de la primera vez que Uruguay utilizó la camiseta celeste para enfrentar a Argentina por la Copa Lipton, en la vieja cancha de Wanderers en Belvedere, y por si fuera poco, se celebran los primeros ciento diez años de vida de la Asociación Uruguaya de Fútbol. Todo eso, prácticamente, obligaba a la selección charrúa a marcar otro hito en las páginas de nuestro principal deporte, pero los últimos antecedentes obligaban a ser bastante escépticos. Desafiando a los pronósticos, cumplió con el legado de la historia. Con la única excepción de lo ocurrido en Italia en 1990, cuando a los celestes les tocó en suerte medirse en octavos de final ante el local y favorito de todos quedando por el camino, cada veinte años Uruguay se coloca entre los mejores del mundo una y otra vez: en el 30 fue campeón, en el 50 repitió el plato, en el 70 se colocó cuarto y saltando la excepción a la regla de 1990 en el 2010 volvió a ubicarse entre los semifinalistas.
Las mejores
Aunque la campaña celeste en su undécima participación mundialista haya repetido la misma colocación que en 1954 y en 1970, de acuerdo a los parámetros que se utilicen para compararlas, perfectamente se puede concluir que la que acaba de cumplir Uruguay en Sudáfrica 2010 es la tercera de la historia, lo que equivale a anunciar que es la mejor campaña de la historia excluyendo sus dos títulos. Por un lado, en la edición que termina la selección compatriota tuvo que transitar el camino más largo para llegar hasta el cuarto lugar, completando los siete juegos de los Mundiales modernos, mientras en las ediciones anteriores tuvo menos partidos, cinco en Suiza y seis en México; a su vez, las campañas más cortas se relacionan directamente con la cantidad de participantes en las fases finales. Esta vez, Uruguay fue cuarto entre treinta y dos selecciones, mientras en las dos anteriores en las que tuvo el cuarto lugar, quedaron apenas doce países detrás ya que jugaban dieciséis equipos. Por otra parte, en materia de puntos conseguidos por victorias y empates, la campaña celeste se asemeja mucho más a las que cumplió cuando logró el título. En el primer Mundial, en 1930, sumó cuatro victorias (ocho puntos), mientras en Brasil, en 1950, ganó tres juegos y empató uno (siete), mientras en Sudáfrica ganó tres cotejos e igualó dos (ocho); en las ocasiones en las que fue cuarto, en 1954 ganó tres cotejos (seis) mientras en 1970 ganó dos e igualó uno (cinco). El momento de alegría permite e invita a suponer que tengamos un muy buen Mundial 2014 -otra vez en Brasil-, pero por las dudas, sabemos que tenemos un mandato histórico para cumplir en el año 2030, cuando seguramente, volvamos a ser anfitriones de la Copa del Mundo.
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