La Selección holandesa tiene seis años de trabajo
«Jugamos juntos desde hace seis años con el mismo esquema táctico. El equipo ha madurado», resume satisfecho el capitán Giovanni van Bronckhorst.
El equipo actual surgió de las cenizas de la Eurocopa-2004. Los semifinalistas del torneo portugués, los hermanos De Boer, Stam, Zenden, Davids y Kluivert ya dejaron paso a una nueva generación de jugadores.
Sobre todo procedentes de la cantera del Ajax de Amsterdam, como Wesley Sneijder y Rafael Van der Vaart. Marco van Basten, por su parte, sucesor de Dick Advocaat en el puesto de entrenador, se jugó la carta de los jóvenes para la Copa del Mundo de 2006.
«San Marco» quería ofrecer espectáculo a los aficionados. Lo hubo, pero a expensas del realismo y de los resultados.
En la Copa del Mundo de Alemania-2006, los neófitos superaron el ‘grupo de la Muerte’ (junto a Argentina, Costa de Marfil y Serbia-Montenegro), para tropezar con Portugal (1-0) en octavos de final.
«Un equipo está naciendo», dijo Van Basten, cuyo trabajo fue recompensado dos años más tarde en la Eurocopa-2008. En Suiza y Austria, la ‘Oranje’ humilló a los ‘Bleus’ de Francia (4-1) y luego a Italia (3-0), en la primera fase, para caer frente a Rusia en cuartos de final (3-1).
Arjen Robben, Sneijder, Van der Vaart, Dick Kuyt y Robien Van Persie se imponían poco a poco. Van Basten, que llegó procedente del Ajax de Amsterdam, dejó su puesto a Van Marwijk.
Éste recibió un gran legado. A un equipo que sabía cómo atacar, el nuevo ‘míster’ le enseñaría a defenderse, desde que asumió el cargo en agosto de 2008.
En el vestuario les impone una «misión», la de «ser campeones del mundo». En las eliminatorias para el Mundial 2010 el equipo sólo encajó dos goles. El ‘puzzle’ está completo y los chicos comienzan a madurar, Sneijder, Van Persie, De Jong, Heitinga, Robben, de 26 años, alternan con treintañeros como Kuyt, Van Bommel y Van Bronckhorst.
El esquema táctico (4-2-3-1) es asimilado por todos. «Mi equipo tiene la estabilidad necesaria para completar su misión», diría Van Marwijk.
Dos meses antes de la final en Johannesburgo, el equipo está maduro, tanto a nivel táctico como técnico. Al mismo tiempo, Van Marwijk trabajaba duro para amalgamarlo y fortalecer los lazos entre los jugadores, por temor a las luchas de egos que muchas veces sufrieron los equipos neerlandeses en el pasado.
Las esposas y compañeras harán sus visitas regulares a la concentración. El entrenador aboga por el diálogo y disciplina. «Este grupo está unido. El entrenador ha aprendido a aceptar los defectos de nuestro equipo. El ambiente es extraordinario», diría el delantero ‘obrero’ Dirk Kuyt. Los resultados llegan. Ahora, sólo queda la final del domingo.
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