SOLO ORANGE POINT  O POR UN PELITO

Más no se pudo ayer en el Green Point de Ciudad del Cabo. Se puso garra, se intentó, se jugó, se apretó. A Holanda le salió todo, hasta lo que ni se imaginaba que podía salirle. Lo que ella misma tiró y lo que los árbitros involuntariamente le tiraron. No le faltó nada, y ni aún con eso le sobró más que ese pelito. Erró dos muy fáciles (de Kuyt y Robben en cada tiempo) e hizo varias difíciles como el segundo y tercer gol, junto a una imposible: el primero. El Uruguay emparchado por las suspensiones y lesiones no fue menos que Holanda y buscó como pudo hasta el último momento. Incluso a los ponchazos entre bellaqueadas, como en las criollas.

La celeste arrancó muy bien en materia de dominio del campo y de presión. Pero inmediatamente a los 3´ del primer tiempo Holanda tuvo la primera chance cercana al gol a partir de un centro desde la derecha de Robben en el cual Muslera calculó mal y consiguió despejar débilmente con una mano hacia la derecha del área, justo donde estaba Kuyt, quien remató desviado desde una muy buena posición. Pero Uruguay no repitió errores y pudo llegar con mucho peligro a los 11´ si el árbitro no hubiera marcado un off side inexistente de Cavani, tras habilitación de Forlán, en un muy buen contragolpe.

El gol holandés a los 17´ sólo puede suceder una vez entre cientos. Bien por Van Bronckhorst y su zurdazo al ángulo desde 40 metros, pero habría que pedirle, a diferencia de Forlán que lo demuestra en varios partidos, que lo intente en otras oportunidades para determinar cuánto de azar llevó su zapatazo. Afortunadamente Uruguay no se desesperó por la desafortunada circunstancia de recibir un gol de otra galaxia y logró ganar algunos metros sobre el campo holandés, a pesar de la presión en el medio y la solidez defensiva de los de los Países Bajos. La segunda mitad del primer tiempo fue claramente uruguaya. Podría haberse dado penal a Cavani a los 31´, aunque ese tipo de jugadas resultan muy discutibles y, en consecuencia, poco cobrables. Pero más peligrosa fue a los 34´ la chance de Cavani, quien se engolosinó con la pelota y se fue hasta el fondo para intentar tirar un centro tardío que fue finalmente interceptado. Recién a los 40´ la suerte acompañó al equipo charrúa de la mano del golero Stekelemburg, aunque fue notable cómo Forlán llegó a darle violencia con su pierna menos hábil. No obstante, no es eso lo que explica la desembocadura del gol. Un mal paso hacia el costado le impidió volver a pararse bien al guardameta. De lo contrario jamás podría convertirse en gol un remate tan centrado.

Los primeros 20´ del segundo tiempo encontraron al mejor Uruguay, que logró descubrir grietas en la defensa naranja y quitarle el juego, aunque no haya generado verdadero peligro. Pudo ser a los 21´ con el tiro libre de Forlán pero esta vez el arquero se tiró bien a su derecha para sacar la pelota al lateral. Mas a partir de esa oportunidad bien conjurada, Holanda dio vuelta el partido a la velocidad de la luz. Ya a los 22´ los naranjas se perdieron el gol en la jugada más favorable de todo el partido: Van Persie recibió habilitado y metió el centro atrás para Van der Vaart. Muslera dio rebote hacia adentro, como en la primera jugada del primer tiempo y el rebote lo tomó Robben, quien inexplicablemente remató por arriba del travesaño, tal vez por darle de derecha siendo zurdo. Inmediatamente después Cáceres, de muy buena noche, se la sacó a Robben cuando se iba hacia el gol por el sector derecho y un minuto más tarde convirtió Holanda en una jugada más propicia para terminar en la nada. Robben inició la jugada en la derecha y la pelota le llegó a Sneijder en la izquierda, y remató al arco. La pelota se le metió a Muslera exactamente en el segundo palo tras rozar a dos jugadores charrúas.

No es exacto que haya estado en posición adelantada como sostuvo en conferencia de prensa el maestro Tabárez, aunque es discutible para un juez de línea que sobre ese arco marcaba off side hasta cuando pasaban las palomas. El arbitraje comandado por Ravshan Irmatov fue regular. Para colmo, siendo que el cabezazo no es la mayor virtud de Robben como no son los tiros de larga de distancia la de Van Bronckhorst, ayer fue el día de los imposibles. Fuerte, bien abajo, junto al palo. Inatajable como cualquiera de los tres goles recibidos por Muslera.

A partir de esa injusta diferencia de dos goles, Uruguay salió exasperado y Holanda tocó y esperó. Pudo haber hecho un cuarto, pero empezó a sentir la presión de la garra uruguaya y su adelantamiento desesperado. El gol de Maxi Pereira (con cierta nueva colaboración del golero) le agregó épica y emoción a la posible hazaña en el descuento. Metió a toda Holanda contra su arco. Hasta pudo ser en el 49´ pero Cavani hizo un enganche de más (no fue la primera vez en el partido) y el último intento se quedó en nada.

Los vientos de la suerte que inflaron las velas contra Ghana cambiaron ayer de rumbo y detuvieron la travesía. Pero expusieron el mérito de una tripulación incansable y un capitán firme al timón. Ninguno desentonó, incluyendo a los reemplazos obligados como Cáceres y Gargano, y todos se acoplaron a un juego colectivo que tuvo momentos sobresalientes para superar la garrita del primer partido contra Francia hasta faltarle un pelito para alcanzar las ansiadas coordenadas del tesoro como en aquel Maracaná de hace 60 años.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje