Al Maestro con cariño

Sidney Poitier inmortalizó la película en la que hace de profesor, de maestro. Tiene que dictar clase en un escuela y en un barrio no menos difícil. Sin embargo ante todo y contra todos salió adelante, triunfó y hasta llegaron a quererlo mucho.

Eso es o fue la idea de algún escritor y que algún productor la llevó al cine y fue un éxito tremendo.

Si me permitís Oscar, seguramente, quizás no te guste éste tipo de comparación, no lo hago, simplemente marco un símil de lo que ha sido y es esta Selección de fútbol conducida por vos y también pido las disculpas por tutearte, pero antes, era así. Te conocí hace mucho tiempo y estuve al lado de la «otra» selección que también vos dirijiste, cuando en Brasil, salimos vice de la Copa América. Y lo parecido a la «peli» tal vez sea para mí, como lograste al igual que el protagonista del film, cambiar muchas cosas, conjuntar un muy buen grupo, que los que alguna vez te miramos desconfiados ­porque en algún momento pensamos diferente a tus convicciones­ y que el tiempo logró darte la razón. Hoy cuando nos colocaste entre los cuatro mejores del mundo, has conquistado al barrio totalmente, entiéndase Uruguay, y tus alumnos ­los futbolistas­, te entendieron a pesar de algunos revolcones que tuvieron en las eliminatorias.

También lograste que ese grupo compacto, solidario y tremendamente humano se comprometiera en silencio entre todos ustedes y entre «todos», porque volvió a ser la Selección de todos, la que en los festejos se identificó con una sola bandera, la tuya, la mía, la de todo un país la, de un sol radiante, las de las cinco franjas blancas de la pureza de los bien intencionados y ese color celeste, transformado en un azul fuerte en los cuerpos transpirados de ese grupo de «yoruguas» que nos hicieron emocionar hasta las lágrimas.

Y sigo comparando, y perdoname si no te gusta, hasta el «negro» Sidney fue parecido a vos, serio, convincente en sus dichos, casi sin reírse nunca, mesurado en los momentos de felicidad, siempre pensando en lo que viene y buscando lo mejor para el «barrio», o sea para Uruguay.

Por eso «troesma» con mucho cariño, has logrado muchas cosas para aquellos que pensamos que sólo pasaríamos la primera fase. Hoy te reconozcamos públicamente y con la alegría de ser un uruguayo más te agradezcamos lo que has hecho, y al igual que vos, cuando reconociste que la cosa no era como en principio lo habías pensado…cambiaste, y hoy cuando el triunfo nos llega bajo tu conducción, me alegro de poder decirte, que suerte que el equivocado he sido yo.

De todas maneras soy un simple periodista y lo que no me di cuenta en su momento, es que vos sos un maestro; y gracias porque los de nuestra generación vimos como disfrutaron, saltaron, y las lagrimas brotaron sin notarlo,…que el grito de ¡Uruguay nomá!, inundó todo un país chiquito geográficamente, inconmensurablemente grande en logros, y con la fe y la ilusión prendida de la solapa de la esperanza,…Estamos casi en el final, a tus alumnos gracias por todo lo que dieron y dejaron en cada juego, a vos un saludo afectuoso y emocionado de un uruguayo más…Gracias, maestro, gracias Oscar.

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