"MESSI HIZO UN GRAN MUNDIAL"
Leo Messi se marcha de regreso a casa con Argentina eliminada y sin la corona de rey del fútbol, distinción que sólo puede merecer con la Copa del Mundo entre sus manos.
Podrá decir la FIFA, la prensa o el planeta entero que «La Pulga» es el mejor jugador, pero no hay coronación sin vuelta olímpica, sin goles que hagan historia.
«Messi hizo un gran Mundial (…) y lo vi llorar en el vestuario y esto lo digo para quienes decían que él no sentía la camiseta argentina», reveló un abatido Diego Maradona en la conferencia de prensa después de la tremenda goleada de 4-0 que le propinó Alemania en Sudáfrica-2010.
Había sueños, había esperanzas, de la Argentina toda y de Messi, en su fuero íntimo, de alcanzar la cima del mundo, pero el mundo se le cayó encima, en cuartos de final.
Masticando rabia y con lágrimas, el jugador que alcanzó la condición de mejor jugador FIFA en 2009 podía perfilarse para aspirar al trono que tuvieron, entre otros, Pelé y Maradona, incluso Johan Cruyff, aunque al holandés también le faltó levantar la Copa.
«Quiero ser campeón, tengo a Messi», fue la frase que hizo popular Maradona en Pretoria, campamento de los argentinos en tierra africana, por lo que ‘La Pulga’ contaba con la bendición de aquel a quien todavía se le rinde culto por su leyenda. A Messi le faltaba en su carrera una sola cosa por demostrar y era que podía jugar con la camiseta argentina con la misma habilidad en carrera y poder de fuego que muestra con creces en el Barcelona. La entidad catalana fue la que lo supo cobijar en su cantera de jóvenes y financiarle el tratamiento para crecer con fortaleza que clubes argentinos le habían negado.
Así Messi, pese a tener el ADN argentino de la futbolera ciudad de Rosario (al norte de Buenos Aires) cuna de cracks, se había convertido en un producto «made in Cataluña». Pero en la selección mayor era un fantasma, una sombra de su propia sombra, estático, confundido, aislado y por todo eso junto, criticado por los aficionados argentinos, que no podían entender por qué jugaba tan mal con la albiceleste. Messi fue campeón olímpico en los Juegos de Pekín-2008 y fue campeón juvenil Sub-20 en Holanda-2005 cuando marcó los dos goles en la final contra Nigeria (2-1), pero en Argentina hay que graduarse con los mayores para entrar en la historia.
Y el rosarino puso en acción toda su magia y fantasía como fruto de la convivencia en la concentración, de la integración a un grupo sin fisuras y con el aval explícito de Maradona. «La selección no depende de mí. Esta selección tiene muy buenos jugadores. Cualquiera te puede resolver un partido. Yo también. La pelota me llegó, me llevaron la pelota a mi punto y yo lo aproveché», explicó el delantero las razones del cambio.
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