BAJAS. FRENTE A HOLANDA SIN FUCILE NI SUAREZ, HAY QUE ESPERAR POR GODIN Y LUGANO

Sesenta años después buscamos la final

La cifra se repite una y otra vez en los últimos días. Una y otra estadística ha ido cayendo después de cuarenta años, cada vez que la selección va superando la actuación que había tenido en México en 1970, precisamente en la última edición en la que estuvo en juego la Copa Jules Rimet. Los celestes volvieron a meterse entre los cuatro mejores equipos del mundo después de vencer en cuartos de final a Ghana, y ahora tendrán la chance el martes a las tres y media de la tarde de meterse en la final, para lo que deberán derrotar a Holanda.

Si lo logran, volverán a jugar una final después de sesenta años, y será la tercera que disputen, ya que vencieron en las dos que disputaron.

 

En el duelo frente a los tulipanes ­que sorprendieron ayer de mañana eliminando del torneo a los siempre favoritos brasileños- el entrenador compatriota Oscar Washington Tabárez no podrá contar con Jorge Fucile ni con Luis Suárez, el primero por acumulación de tarjetas amarillas y el delantero por haber sido expulsado en aquella última jugada del alargue.

A su vez, deberá esperar algunas horas para saber si puede contar con los dos zagueros centrales titulares, ambos lesionados. Diego Godín solamente pudo jugar un tiempo ante Corea del Sur y ayer debió ser sustituído por Mauricio Victorino en el once titular, mientras el capitán se retiró sentido en la rodilla cerca del final del primer tiempo y se lo pudo ver en el banco de suplentes con una bolsa de hielo en la articulación afectada.

Vale recordar que dos fueron las variantes elegidas por Tabárez para el cotejo de la víspera, los ingresos de Victorino y Alvaro Fernández por Godín y «Palito» Pereira en la oncena titular.

 

Desde la mañana el país vivió un clima de fiesta muy especial, que se pudo comprobar en varias ciudades del interior y fundamentalmente en la capital del país, que lució totalmente embanderada y literalmente se «paralizó» como nunca a la hora del cotejo.

En varios lugares volvió a darse el encuentro de compatriotas para observar el partido, pero sin dudas algo especial se vivió en la Plaza Independencia, donde se concentraron miles de personas que colmaron la simbólica plaza para seguir el juego en pantalla gigante.

 

Uruguay eliminó al último africano que seguía en carrera y de esa forma se transformó en el gran «verdugo» de las selecciones del continente organizador, ya que despachó al anfitrión en primera ronda (algo que nunca había pasado en los Mundiales) y ayer a una selección de Ghana que se retira invicta en cancha, tomando en cuenta los noventa minutos ­o los ciento veinte minutos- de juego; ganó un partido en su grupo, empató el resto y uno lo desniveló en tiempo extra, ante Estados Unidos en octavos de final.

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