El Nº 1 podría colgar el pito
No siempre en la vida, los hombres podemos hacer lo que planificamos y programamos. A veces el diablo mete la cola y nos obliga a tomar decisiones diferentes a las que durante un tiempo habíamos idealizado.
Esto le ocurre por estas horas a Jorge Larrionda.
El árbitro número uno del país, uno de los más trascendentes en la historia del referato uruguayo, había sido aconsejado por algunos amigos que, a su regreso de Sudáfrica 2010, colgara el pito porque, de ahora en más, todos los desafíos que se le podían presentar en su carrera profesional iban a estar un escalón por debajo de los logros ya alcanzados.
De no haber sido por el error de Mauricio Espinosa que fue quien en definitiva no vio que la pelota de Lampard había ingresado al arco alemán, Larrionda era uno de los candidatos de la FIFA para dirigir la final de la Copa del Mundo, claro está, si la Selección uruguaya era eliminada de la instancia semifinal del torneo.
Larrionda integraba la selecta lista, paradojalmente, con el mismo Rosetti, con el suizo Máximo Bussaca, para dirigir la final del Mundial, por lo que esta salida indecorosa que le ha tocado vivir en Pretoria, que mancha para siempre su brillante carrera, podría determinar su retiro adelantado del arbitraje, ya que por edad, no tendrá una revancha y no podrá dirigir su tercer mundial.
Larrionda es consciente que de ahora en más, arrastrará en su carrera el duro lastre de haberse «comido» un gol lícito en un mundial y su reputación podrá ser cuestionada cada vez que cometa otro error.
No se descarta que el profesor de química, Mauricio Espinosa, a la postre el responsable de la eliminación de las dos ternas uruguayas del Mundial, también cuelgue el banderín antes de tiempo, consciente que su carrera internacional llegó a su fin.
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