RAJEVAC

Es en quien depositan la confianza

Un gran desconocido para la mayoría antes del Mundial, el serbio Milovan Rajevac, ha dejado atrás las dudas que acompañaron su designación como seleccionador de Ghana, conduciendo al equipo a un histórico pase a los cuartos, donde se verá con Uruguay el viernes.

Costa de Marfil (Sven Goran Eriksson), Camerún (Paul Le Guen), Sudáfrica (Carlos Alberto Parreira) y Nigeria (Lars Lägerback) confiaron en nombres conocidos para el Mundial y quedaron fuera en primera ronda, al contrario que las ‘Estrellas Negras’, único africano en superar la fase de grupos.

Rajevac, ex jugador del Estrella Roja que terminó su carrera en el fútbol sala estadounidense, tenía como gran aval haber llevado a la ronda preliminar de la Liga de Campeones a dos equipos serbios acostumbrados a luchar por la permanencia, el Vojvodina y el Borac.

Su maestro fue uno de los nombres míticos del fútbol serbio, el trotamundos Bora Milutinovic, además de Ljubo Petrovic, del que fue ayudante en equipos de Qatar y China.

Su carácter viajero quedó más que acreditado cuando aceptó el desafío de dirigir a Ghana, que estaba en busca de un sustituto del francés Claude Le Roy. No fue la primera opción, ya que primero sonó con fuerza el austríaco Josef Hickesberger, pero sus pretensiones salariales frustraron el acuerdo. Su designación provocó polémica por su corto historial. «Pero la Federación confío en él y le apoyó», recuerda Novak Glisic, su traductor.

Rajevac ha correspondido con creces a esa confianza, ilusionando no sólo a los ghaneses, sino a los hinchas africanos. El título mundial Sub-20 en octubre sirvió de avance a que las cosas estaban yendo por buen camino. En la Copa de África de Naciones (CAN), con Michael Essien afectado por sus problemas de lesiones, el equipo llegó a la final por primera vez en dieciocho años.

Rajevac ha conseguido además mantener un buen clima en la concentración del equipo. Lejos del secretismo de otros equipos, sus entrenamientos son a menudo abiertos al público y la prensa, y transcurren en un clima distendido y agradable, sin perder la profesionalidad.

«Entrenar a Ghana fue un inmenso desafío, pero también una oportunidad de destacar a nivel internacional, siendo un desconocido», explicó a la AFP, celebrando que su equipo haya conseguido «hinchas en el mundo entero».

Gran parte del mérito es suyo, demostrando que no siempre un nombre consagrado es garantía de éxito y que hay veces que los gestos valientes se premian con resultados sobresalientes.

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