EL SUR TAMBIÉN EXISTE
Culminó finalmente la ronda de grupos del mundial sudafricano. El balance será breve y conciso porque el ritmo no da respiro. Ya hoy mismo definirá Uruguay y mañana le toca a Argentina. Circunstancias muy particulares e infrecuentes, hasta cierto punto inesperadas, impidieron que la posición sudamericana fuera virtualmente perfecta, con los 5 como ganadores de grupo tal como me había permitido pronosticar.
Sin embargo, es una marca histórica, sólo soñable antes del inicio de la competencia, y a sólo un gol del insuperable ideal de culminar con todos en la primera posición. Chile, el último sureño en jugar ayer, quedó segundo en su grupo igualando en puntos al líder y por la mínima diferencia de un gol. Si ante Honduras o Suiza hubiera convertido algunos de los goles de diferencia que mereció holgadamente, habría terminado en la primera posición a pesar de la derrota de ayer, que, dicho sea de paso, tampoco mereció: tal vez un empate resultaba un guarismo justo. Los cuatro restantes consiguieron su objetivo sin sobresaltos y sobre todo merecidamente. Tomando individualmente a Chile, también la resultante es histórica. Será la primera vez que acceda a octavos de final. Las razones para celebrar, sin embargo, son quintuples: los 5 están en octavos de final y cuatro de ellos con chances de acceder a los cuartos. Y los 5 lo merecieron, aunque en proporciones particulares de cada caso.
El impulso fundamental para desear por nuestra parte el alcance de esa meta de quedar primeros en los respectivos grupos era evitar la confrontación entre sí, como le sucede ahora a los europeos luego de sus pobres actuaciones considerados globalmente. A diferencia del cartón lleno de las antiguas colonias, Europa sólo clasificó a octavos de final a 6 sobre 13 representantes. De ellos, quedarán exclusivamente 3 porque jugarán entre sí: España con Portugal, Alemania con Inglaterra y Holanda con Eslovaquia (único exponente oriental). Es una verdadera pena que Chile deba enfrentar a Brasil (que hasta el momento está adormilado) cuando Portugal podría haber resultado un rival más accesible, independientemente del tedio que protagonizó con Brasil ayer.
Chile salió con la premisa de presionar y tener la pelota, cosa que logró plenamente hasta el accidentado gol español. Dominó y acorraló a España, pero se llenó de tarjetas amarillas en parte por la vehemencia de su juego y en parte por la ampulosidad del árbitro mexicano que tuvo lamentables incidencias. La jugada que derivó en la expulsión de Estrada en el segundo gol europeo ni siquiera fue foul. Todo lo malo o fortuito que le puede pasar a un equipo de fútbol le pasó a Chile en unos pocos minutos. Incluso en el mismo minuto en que recibió un gol producto de una pésima salida desde el arco (además de la débil oposición del arquero) hasta la injusta expulsión de su defensa. Ya había pagado carísimo otra ingenuidad inadmisible en un mundial como la pésima e innecesaria salida del golero Bravo fuera del área ante una proyección controlable y controlada del «niño» Torres. Y globalmente deberá hacerse cargo de la peor de las facturas al quedar con tres bajas por amarillas y expulsión, además de tener que enfrentar a Brasil.
Pero dejemos de lado esta única resultante tan fuertemente determinada por circunstancias fortuitas e incidencias no muy dependientes del juego, como el arbitraje y pasemos a tratar brevemente las perspectivas. El resultado de Uruguay, no sólo fue merecido hasta su oponente sino que es la mejor combinación posible. Tendrá obviamente que cuidar el trabajo de pelota parada que pueda hacer Corea en ataque, casi con exclusividad y sobre todo el cerrojo defensivo con dos líneas de 4 y hasta posiblemente una de 5 que le va a plantear. La diferencia entre ambos equipos es inmensa. No sólo es lo que preveía sino lo que deseaba. Habrá que evitar el desgaste excesivo ya que los coreanos corren muchísimo pensando también en el duelo de cuartos de final, ya que esa instancia es también accesible. Allí esperarán Ghana o Estados Unidos aunque es mucho más previsible el segundo que los africanos. Algo más agresivo Estados Unidos que Corea y con un muy buen jugador como Donovan, tampoco alcanza la estatura de Uruguay. Salvo circunstancias muy imprevisibles como las que sufrió Chile, algún error grosero en defensa o un pésimo arbitraje, mi impresión es que Uruguay está claramente instalado en semifinales. De los 5 sudamericanos está entre los dos, o a lo sumo tres, que casi seguro llegarán a esta instancia.
Argentina no tendrá inconveniente alguno con México. Aún con algunas dudas defensivas, es demasiado para el débil ataque mexicano y letal adelante y en el medio para la torpeza recurrente de la defensa azteca. Pero la tendrá más complicada que Uruguay en cuartos de final cuando enfrente a Alemania o Inglaterra aunque será previsiblemente Alemania por lo exhibido hasta aquí. La historia y capacidad atlética teutona podría comprometer un poco al otro rioplatense.
Paraguay es el conjunto latinoamericano que aún debe despegar. Su empate con Nueva Zelanda, si bien le servía plenamente para consagrarse líder mostró muy poco juego, o inclusive una declinación respecto a las dos primeras presentaciones a diferencia de la tendencia ascendente nipona. Y para colmo, en caso de llegar a cuartos, enfrentará a España o Portugal. Requiere de un cambio drástico. Brasil por su parte, quien al igual que Paraguay se entregó mansamente al empate que lo depositaba en el primer lugar, llega sin bajas ni grandes esfuerzos a diferencia de Chile. Para el que acceda a cuartos no parece un gran desafío Holanda, casi seguro rival a diferencia de Eslovaquia.
En suma, Uruguay y Brasil resultan, en mi opinión, muy probables semifinalistas. Lamentablemente se deberán enfrentar en esa instancia. La probabilidad argentina es algo menor que los dos otros dos, si le tocara Alemania, pero si llega a semifinales seguramente pase a la final porque está en la línea de España y sus adversarios que sin dudas es en todos los casos algo muy inferior. Aunque resulte paradójico creo que tienen más probabilidades Uruguay y Brasil de acceder a semifinales. Ahora bien, si Argentina lo logra, llegará también a la final. No niego que además es un deseo. O Uruguay o alguno de sus dos vecinos llegará verá la luz al final del túnel.
En cualquier caso, como ya sostuvimos, la razón y el fútbol no viven su mejor idilio y por tanto las probabilidades no alcanzan para abolir, el suspenso, la emoción y la exaltación de todo hincha. A vivirla entonces.
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