SOÑEMOS, NOS LO MERECEMOS

Pasaron veintitrés partidos entre Eliminatorias y Mundial para que se gestara este sentimiento, nos sentimos confiados.

Confiamos en un trabajo serio y responsable de los jugadores, del cuerpo técnico y de la dirigencia del fútbol. Esta última, permanentemente vilipendiada, supo mantener a Tabárez durante estos años y el trabajo tuvo sus frutos.

Los jugadores son los protagonistas de esta historia, pero mas allá de sus trabajos individuales queremos destacar la importancia de ser ellos los elegidos para representar a la celeste. Uruguay había mantenido un divorcio con la afición por más de una década. Teníamos una generación de jugadores mal educados, desagradecidos, soberbios, sobradores, malos profesionales que permanentemente eran protagonistas no ya de éxitos deportivos sino de desplantes.

Este es el triunfo de un estilo. ¡Si hasta parece que nacieron para romperla en la cancha y luego ser unos gentleman con sus trajes puestos! Tabárez marcó la cancha y, si Dios quiere, nada será igual.

El equipo se da, se brinda, se entrega, lucha y consigue los objetivos. Hay gente que dice que nada se ganó. Nosotros pensamos que mucho se ha ganado. Si a eso le sumamos que en lo deportivo estamos frente a cruces soñados, da para ilusionarse.

Por las generaciones que nunca habían visto ganar a Uruguay nada, porque nos sentimos orgullosos de esta linda aventura sudafricana, no perdamos la chance de ilusionarnos, no es ilógico soñar con jugar semifinales.

Por los jugadores, por los técnicos, por nosotros, que así sea.

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