CERTEZAS TE DA LA VIDA
La jornada de ayer combinó previsibilidad, tedio y emotividad en proporciones equivalentes. Certezas y sorpresas en envase de viaje, en dosis acotadas. Aunque no es para ilusionarse por las aún escasas fuentes emotivas. No resultaron producto de virtudes o maravillas creativas sino de las torpes desatenciones e ingenuidades defensivas. Si los tifossi o la hinchada eslovaca no hubieran estado tan comprometidos con el resultado podrían haberse despanzurrado de risa conjuntamente, o suscripto una declaración común autoexcluyéndose de la copa por razones éticas y estéticas. Pudo haber clasificado Italia en el último minuto de descuento cuando se lo perdió Pepe solo a 3 metros del arco. Para el caso era lo mismo: protagonizaron un papelón del principio al fin, aunque le queda a los debutantes la marca estadística de haber eliminado al último campeón del mundo.
Italia se paró con modificaciones en su esquema de aparente disposición ofensiva: 4-3-3. Eslovaquia fue más conservador con un 4-4-1-1, aunque los dos volantes por los costados atacaban o se proyectaban con asiduidad. Italia no hizo nada hasta el gol eslovaco. Contrariamente, Hamsik se lo perdió a los pocos minutos de juego dando un primer aviso. Poco después llegó el gol de Vittek en el 25´ con buen pase de Kucka. Una torpeza inadmisible en la salida del equipo italiano. Pero hubo más con el adelantamiento de los volantes y los disparos de larga distancia. Al menos dos de mucho peligro, sobre todo el del Strba. Durante todo el primer tiempo Italia no hizo nada. Recién en el segundo comenzó a mostrar algo de nervio emotivo.
La primera jugada de peligro estuvo a cargo de Di Natale en el segundo tiempo. Pudo empatar cuando Strba la salvó exactamente en la línea luego de una mala salida el arquero en un corner. No pareció que hubiera entrado. Pero como si hubiera sido poca la incapacidad previa, otra vez Vittek anticipó a 4 defensores (su propia marca y tres más) que se quedaron parados mirando la pelota. Si algo históricamente caracterizó a los italianos fue su granítica capacidad defensiva. En toda su historia Italia no fue mucho más que orden y defensa impasable. Nada de eso se vio. Pero le agregó emoción al lanzarse desesperadamente al ataque sin lograr nada. Sus dos goles, entre los más bonitos del mundial, no llegaron producto de esas atropelladas sino de pausa y buen pie. Bella pared con taco en el gol de Di Natale y presunción de posible empate por un gol anulado por un off side muy discutible.
Si algo era imprevisible era un gol de Eslovaquia desde un lateral. Como si no hubiera bastado el primer gol perdiendo la pelota en la salida o el segundo siendo anticipados en el primer palo en un corner. Nadie marcó al ingresado mediocampista Kopúnek que entró desde muy atrás. Los dos centrales se fueron con el delantero fuera del área, el resto se quedó mirando la pelota y se apareció por sorpresa para definir por arriba del arquero incrédulo. El gol del también ingresado Quagliarella o el yerro final de Pepe sólo le puso suspenso a un fiasco futbolístico. Creímos que el oficio italiano iba a imponerse a su elocuente incapacidad. Ni siquiera eso. A Eslovaquia, seguramente, le quedan los días contados hasta enfrentar a Holanda, y despedirse porque tampoco exhibió nada.
En el otro encuentro, Paraguay tuvo la amabilidad de confirmar mis predicciones pero no hizo nada por el juego y el espectáculo. No tenía obligación de proponerlo, pero podría haber comprometido la clasificación si Nueva Zelanda no hubiese sido tan inofensivo. Se mostró sólido defensivamente, sin embargo, como en todo el campeonato. Pero en materia de creación de juego estuvo muy pobre y mezquino. Sus únicos intentos fueron tiros de larga distancia. Pero se celebra el primer lugar obtenido en el grupo, que es el tercero sobre tres para Sudamérica. El menos meritorio y justificado hasta ahora, pero primer lugar al fin. Hoy se sabrá si los dos restantes también lo logran como es nuestro deseo. Paraguay tendrá que mejorar colectivamente porque Japón viene en un proceso ascendente. Claro que todo podría haber cambiado con un gol de Italia o uno de Nueva Zelanda. Tan pobre fue todo que el futuro estaba a sólo un gol de distancia en ambos partidos. Pero la miseria y la incapacidad permanecieron incambiadas.
En el otro grupo, Japón jugó su mejor partido del campeonato. Dispuso un flexible 4-1-4-1 que resultó bastante ofensivo y coordinado. Tuvo algunas primeras emociones compartidas hasta que el gran protagonista fue el golero dinamarqués Sorensen. A él se debe buena parte del resultado, aunque no debe despreciarse el buen juego de los asiáticos. El primer gol de Honda de tiro libre a los 15´ resultó muy bien pateado, algo infrecuente en el campeonato, aunque era totalmente atajable. Sorensen dio un paso hacia el palo de la barrera y después no llegó al suyo propio a pesar de los más de 30 metros de distancia. En el segundo a los 30´ fue peor aún ya que se paró atrás de la barrera. A los 44´otra vez Japón llegó por izquierda y se lo perdió el lateral proyectado. El resultado del primer tiempo fue muy merecido. Como para ratificar que no era su noche, al golero dinamarqués se le escapó otra vez un centro simple que dio en el palo a los ´48. La reacción de Dinamarca fue muy tibia a pesar de un tiro en el travesaño o el descuento por un penal ingenuo de la defensa japonesa. Muy poco para una selección que nunca había sido eliminada en primera vuelta. Abúlica y carente de personalidad. El remate del encuentro lo logró el sorprendente y tal vez sorprendido equipo japonés a los 87´ con un golazo: Honda giró para sacarse al marcador y pasarla al medio como si fuera brasilero, para el gol del ingresado Okazaki.
Holanda hizo los deberes que se esperaban que hiciera. Pero se confabuló con Camerún para aburrirnos a todos. Ambos ya definidos, uno clasificado y el otro eliminado, parecían solo interesados en cumplir. Gol por la derecha de entrada, con Van Persie por entre las piernas del arquero y un remate final con una gran jugada de Robben y aprovechamiento del rebote en el palo. El penal con gol de Et´o fue para que pareciera que jugaban a algo. La vuelta de Robben le da algo de atractivo a Holanda que parece por el momento un equipo frenado y poco generoso, aunque culmine ganando el grupo con puntaje ideal.
Eslovaquia y Japón, las sorpresas. Italia y Dinamarca, la rotunda decepción. La incapacidad es la verdadera certeza, números más o menos.
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