NOTABLE. LA ALBICELESTE ESTA PRACTICAMENTE CLASIFICADA

Argentina goleó con triplete de Higuaín

La albiceleste sufría con un ajustado 2-1 en el monumental Soccer City, ante 80.000 aficionados, casi 15.000 de ellos argentinos, tras un gol en contra de Park Chu-young, a los 17, y el primero de «Pipita», a los 33, pero los asiáticos descontaron con una astuta maniobra de Lee Chung-yong (45+1).

Los Guerreros Taeguk se atrincheraron con una línea de cuatro en el fondo pero fue inútil, cayeron sin atenuantes. Los asiáticos no abandonaron su esquema por nada del mundo, lo que fue casi «suicida» porque Argentina lo arrinconó por vía aérea y Gonzalo Higuaín aumentó de cabeza a los 33.

Ni siquiera estar 2-0 abajo persuadió a Corea del Sur de lanzar algunos hombres a la vanguardia, pero fue la albiceleste la que le cedió gentilmente un gol, cuando Martín Demichelis se durmió con una pelota fácil en la media luna, se la robó con astucia Lee Chung-yong y descontó a los 45+1.

Muralla Coreana y la explosión de ataque de Leo Messi sólo aparecía en ráfagas, Carlos Tévez se embarcaba en luchas estériles mano a mano y sólo el talento de Angel di María para amagar y desbordar iluminaba el ataque de los sudamericanos.

El equipo que orienta Diego Maradona tuvo un control hegemónico de la pelota que le regaló Corea del Sur, con pases cortos, pacientes, a la espera de meter una entrada por sorpresa. El capitán Javier Mascherano batallaba como un león para recuperar el balón, pero Maxi Rodríguez es una rueda de auxilio y no un habilitador inteligente como Juan Verón, ausente por lesión, y cuando llegaba el balón a los pies de Messi lo acorralaban sin piedad tres o cuatro camisetas rojas.

Lo que se perfilaba para Argentina como una tarde sin angustias empezó a ensombrecerse cuando una infracción inútil de Jonás Gutiérrez le costó la segunda amarilla que lo dejará afuera del último partido con Grecia.

La albiceleste volvió a mostrar un trabajo de laboratorio, toda una innovación en la breve historia como entrenador de Maradona, en las que Messi mete con precisión de cirujano centros a compañeros que entran por sorpresa.

Pero a Argentina se le heló la sangre, cuando en otro descuido defensivo, se filtró Yeom Ki Hum y cuando tenía al arquero Sergio Romero a su merced, le pegó desviado, por ser tan zurdo que usó ese botín cuando tenía todo el arco a su antojo para darle de derecha.

Penaba entonces de vuelta Argentina, contra un equipo de limitaciones técnicas, pero con una espartana disciplina para cumplir a rajatabla la orden de agruparse y presionar a Messi, a Tévez, a Higuaín, e incluso a Di María.

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