Más que garra en Pretoria
Uruguay dominó completamente a Sudáfrica y despejó buena parte de las dudas que exhibió ante Francia. Sin lujos ni grandes destellos individuales pero con solvencia y dominio del campo y la pelota durante todo el partido. Intentó jugar y llegar con la esférica dominada. Del principio al fin puso a Sudáfrica frente al espejo de sus limitaciones y tibieza. Cierto es que recibió algún acompañamiento de la fortuna aunque no es determinante en la victoria. A lo sumo ayuda a explicar la contundente diferencia en el score final.
Desde los primeros minutos de juego intentó algunas paredes como a los 6´ con un buen intento de Suárez y Forlán, mal resuelto finalmente por el primero. Muy bien Fucile como opción de salida que, a pesar de jugar por una banda que lo obliga a enganchar hacia adentro para usar su pierna más hábil, generó fútbol por la izquierda, sobre todo cuando Forlán se recostaba retrasado en el otro extremo. Su lesión es una verdadera pena y una injusticia del árbitro suizo. Los primeros 10 minutos de la celeste fueron impecables. Mostrando buen manejo de la pelota y ubicación en el campo. En ese lapso mostró todo su potencial donde acobardó a su rival y delimitó su rol en el partido y el espacio en el que debía ubicarse.
Defensivamente fue impasable. Lugano y Godin, sólidos como siempre. Durante todo el primer tiempo, a lo sumo podría ponerse en el debe una duda de Muslera a los 18´ para salir a descolgar un centro en el área chica, y el absurdo foul de Fucile sin pelota en una jugada inocente y sin peligro a los 35´ (que de haber sido advertida por el árbitro podría haberlo enviado a los vestuarios). El hecho de haber alineado cuatro en el fondo no supuso un esquema más defensivo que el del debut, sino al contrario, porque uno de los laterales siempre se proyectaba en ataque.
Suárez ya avisaba que el gol podía llegar cuando a los 22´ eludió su marca y sacó un remate potente pero a las manos de Khune, que lo encontró bien parado y sólido. Hasta aquí el golero sudafricano seguía mostrándose muy sólido e insinuaba un trabajo proporcional a su gran debut ante México. Por eso llamó la atención que se descolocara un minuto más tarde en el gol de Forlán. No se puede desmerecer el gran remate del delantero pero tuvo dos auxilios fundamentales. Por un lado, el rebote en la espalda del defensor que elevó y le dio efecto al balón como para bajar subrepticiamente hasta a rozar el travesaño. Por otro, el desconcierto de Khune, quien podría haberse recompuesto de la sorpresa ya que finalmente la jabulani entró por el medio del arco. Precisamente donde estaba ubicado. Una situación más clara aún que el propio gol fue el intento de Suarez a los 35´, sacándose de encima al defensor al cerrarse para disparar el derechazo que finalmente dio en la parte externa de la red.
El complemento fue un verdadero calco del primer tiempo en el que se confirmaría que no era la noche del arquero sudafricano. A los 50´ todo Uruguay desaprovechó una pésima salida de una suerte de corner corto de Forlán, que cruzó toda el área sin que nadie se hiciera cargo de la pelota. Lugano decidió emular el uso dorsal como en el Centenario frente a Argentina ante una inmejorable posibilidad de cabecear sólo. Se le debe estar haciendo costumbre. Mientras use bien la cabeza en su propia área, pero en la contraria haya otras situaciones de gol, se pueden festejar también sus bloopers. En cuanto al arbitraje, si bien no fue determinante, tuvo sus claroscuros. El mediocampista sudafricano Dikgacoi jugó todo un tiempo regalado, ya que no sólo golpeó en la boca a Suárez estando amonestado, sino que lo mandó al vestuario a Fucile sin consecuencias. La compensación de esta injusticia llegó magnificada a través del regalo del penal con expulsión incluida (y de hecho cierre del partido), aunque la verdadera jugada merecía el premio de la conquista. Estuvo muy bien Muslera en el saque desde el arco. También Cavani, de pobre actuación en general, al bajarla de cabeza en tres cuartos de cancha a pura guapeza en dos tiempos, logrando abrir para Suarez que entró por la izquierda. Buen remate de zurda al que Khune dio rebote. Ese sólo pasaje merecía el gol. El resto fue todo áspero trabado y fortuito. Se agradece la garra del ruso Pérez para pelear la pelota luego del rebote dentro del área, trabando para que Forlán pudiera darle al arco. Dio la impresión de que el tiro que se desvió y atenuó su potencia en un defensor rozó en Cavani, en cuyo caso, Suárez estaba off side. Luego, si bien hubo un roce en el arquero, pareció más bien que el propio Suárez buscó el contacto y se zambulló simulando dolor. Típica jugada fina y muy opinable. Si hubiera cobrado simulación y consecuente amarilla para el delantero, el reglamento no se hubiera sonrojado. Un premio excesivo para Uruguay o un castigo injustificado para los anfitriones.
La celeste mostró una inmejorable actitud al seguir concentrada e inclusive buscando ampliar el marcador. Pudo ser en el minuto 85´, pero Cavani desperdició un contragolpe de 3 orientales contra 2 defensores. También pifió un remate solo, frente al arco a los 67´ tras un gran pase de Forlán. El ingreso de Sabastián Fernández fue algo difícil de entender. Parecía un partido más propicio para Abreu, como finalmente se demostró en el gol de Álvaro Pereira, ya que los sudafricanos estaban perdiendo todas las marcas, fundamentalmente por arriba. En cualquier caso, fue un gran síntoma de mejoría y capacidad la factura del tercer gol. A diferencia de los dos primeros, allí no operó la fortuna sino la desazón y desánimo de los locales, por un lado, y la voluntad inquebrantable charrúa por otro. Por el gran cambio de frente de Forlán para Suárez que levantó la cabeza y el gol de Alvarito Pereira bajo el arco. Mérito de Palito el haberse quedado en el área cuando subió para un corner instantes antes, seguramente esperando un nuevo centro de Forlán, aunque se encontró con el regalo de los tres defensores que se fueron con Suárez y dejaron completamente libre el segundo palo.
Uruguay mejoró sensiblemente respecto a Francia, un poco por las facilidades que le ofrecieron los bafana bafana y otro poco por su propia dinámica. Forlán algo más retrasado produce mucho mayor volumen de juego y circulación que Nacho González y Lodeiro. Y puede aparecer por sorpresa para definir, como instantes previos al tercer gol. Los tres picapedreros del medio, de sobria y consistente labor, le garantizan un pasaje por el medio del campo sin obligaciones de recuperación o sacrificio como para alternar entre un rol de enganche y mediapunta. Los relevos defensivos funcionaron a la perfección en todo momento. Un gran ejemplo fue en los minutos en que se quedó con 10 jugadores mientras atendían al lateral izquierdo. Allí, en el minuto, Pereira asumió el rol de marcador de punta y Forlán fue a cubrir la banda izquierda por el medio del campo.
Esta vez Uruguay puso garra en vez de garrita. Pero puso además una voluntad y capacidad de juego que permite soñar en seguir avanzando. Jugando así, México no parece un obstáculo insuperable.
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