CONFLICTO. SE TERMINO EL PROBLEMA DE LAS VUVUZELAS

Sudáfrica lidia con la huelgas

«No creo en una prohibición de las tradiciones musicales de los aficionados en su propio país.

¿Les gustaría ver prohibidas las tradiciones de los hinchas en su país?», escribió el presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), Joseph Blatter, en su cuenta de mensajería Twitter. Terminado el problema de las vuvuzelas, el Mundial sigue teniendo que lidiar con otros asuntos extradeportivos como las huelgas que llevan a cabo los trabajadores en algunos estadios.

La FIFA decidió mantener el encuentro de Paraguay­Italia ayer, pese a la sorpresiva huelga en demanda de mejores salarios de los guardias de seguridad del estadio de Green Point de Ciudad del Cabo.

Tres horas antes de iniciarse el partido, «la compañía de seguridad privada se puso en huelga», explicó a la agencia AFP el portavoz de la Policía de Ciudad del Cabo, Billy Jones, precisando que los trabajadores fueron desalojados y sustituídos por policías.

La Policía de Durban también informó ayer que tuvo que dispersar con material antidisturbios una protesta de trabajadores del estadio de la ciudad tras el encuentro que Alemania ganó por 4-0 a Australia del domingo pasado.

«Ese desacuerdo se produjo tres horas después del partido. Los espectadores nunca estuvieron en peligro», afirmó en un comunicado el portavoz del LOC, Rich Mkhondo, después que unos unos 400 miembros de la plantilla del estadio se manifestaran para protestar por el recorte de su salario, de 250 rands (33 dólares) al día hasta 190 rands por jornada.

Otra huelga de autobuses tampoco ha contribuido a mejorar el caos circulatorio que la organización del Mundial trata de subsanar desde el comienzo de la competición.

Un millar de hinchas que acudieron ayer al partido que Holanda ganó 2-0 a Dinamarca en el estadio Soccer City de Johannesburgo, se quedaron bloqueados tras el encuentro por una huelga de los conductores del nuevo sistema de transportes de autobuses, el Bus Rapid Transit (BRT).

«Algunos conductores de Rea Vaya (como se conoce al sistema) iniciaron una huelga ilegal», manifestó Clidet, la compañía que opera los autobuses, a través de un comunicado.

Los atascos siguen estando a la orden del día y los nuevos servicios creados para el Mundial tienen problemas para satisfacer la demanda de viajeros hacia los estadios, donde, sin embargo, se registran muchas plazas vacías.

«Claro que no es ideal ver partidos del Mundial con asientos vacíos. Es una cuestión que hemos estudiado en su conjunto y es difícil por el momento sacar conclusiones», dijo este lunes el portavoz de la FIFA, Nicolas Maingot, al respecto. «Las entradas se venden. El problema es saber por qué esos asientos permanecen vacíos. No es cuestión de distribuir entradas» gratis, dijo Maingot, asegurando que «estamos más allá de una media de 50.000 espectadores por partido, cerca de los 51.000″.

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