Alemania arrancó con el acelerador a fondo
Previamente, en la apertura de la llave, Ghana se había impuesto a Serbia (1-0) con un tanto de penal de Asamoah Gyan en el minuto 85, consiguiendo el primer triunfo africano del torneo.
Alemania avisó con un potente remate de Klose, que el portero Mark Schwarzer contuvo con los puños, y en un segundo disparo del mediocampista Özil despejó a córner, haciendo frente con apuros a la ofensiva alemana. Ese fue el preludio del gol de apertura, que nació de una perfecta sinfonía: Özil tocó a Müller y éste a Podolski, que la acomodó en la red de pierna izquierda. Los alemanes se veían cada vez más cómodos en el césped de Durban, asustando de nuevo a los 22 cuando Müller centró por bajo, pero ninguno de sus compañeros pudo empalmar y rematar a portería.
Ese despliegue tuvo recompensa finalmente con la segunda diana. Tras un centro del lateral derecho Philipp Lahm, Klose conectó de cabeza a la salida del arquero, desatando nuevamente el delirio de la parcial teutona.
Alemania jugaba cada vez más a sus anchas, frente a un contrario que apelaba cada vez más a los centros aéreos sin resultado.
De hecho, Özil pudo aumentar la cuenta en el minuto 30, pero el defensa Lucas Neill salvó en la raya. Su compañero Sami Khedira también llevó peligro con un cabezazo, y el propio Özil rozó el gol a los 40, pero su brillante partido no obtuvo premio en la cuenta de anotadores.
El segundo tiempo mantuvo la misma tónica, con un equipo europeo cada vez más compacto y preciso en el juego colectivo, y un conjunto australiano con empuje pero sin armas
Alegría. Festejo de los futbolistas alemanes después del partido.
Compartí tu opinión con toda la comunidad