A RODAR

A partir de hoy, y por un período de un mes, cobra vigencia mayoritaria en el mundo el sistema de numeración undecimal. Al menos para el mundo futbolero queda suspendida la soberanía naturalizada de la rutina adocenada tanto como el cálculo decimal tradicional. Comienza el festival mundial y las proporciones se miden en unidades de once en once. No sólo por el hecho de que once son los que se enfrentan a cada lado de la línea media de un campo de juego, sino porque el diez será sólo un número formal en los dorsales de las camisetas de 32 equipos de fútbol. Un nuevo sistema se está gestando. La sustancia del diez está en vías de extinción, adolece. Habrá once por cada lado con funciones tan predecibles y rígidas como la canción de Shakira.

Este invento sudamericano de liberar al más habilidoso y con mejor panorama de juego de responsabilidades tácticas y posicionamientos rígidos, personalizados entre otros en Pelé o Francescoli, Bochini o Maradona estará ausente con aviso. Cada equipo verá cómo se las arregla para asistir a los delanteros, superar las rígidas defensas y llegar a sorprender, si es que logra alguna sorpresa. Esto no le quita expectativas a los hinchas latinos aunque priva al fútbol de su roce con el arte, con la improvisación y el brillo. Y lo somete a una preeminencia atlética que no es su punto fuerte ni su trayectoria. Se puede ganar o perder un partido con enganche. Pero se desengancha con certeza la virtud de la improvisación y el desparpajo con su ausencia. No es que hayan desaparecido los habilidosos como Messi o Kaká, pero el rol de «mediapunta» no reemplaza jamás al estratega ni en eficacia ni en estética.

La realidad de los cinco equipos del sur es muy diferente en términos de peso individual, tanto como sus direcciones y estrategias. Al punto de resultar paradójica su configuración. Los tres con menor peso individual (Chile, Paraguay y Uruguay) cuentan con directores técnicos con trayectoria y coherencia en sus sistemas de trabajo y organización del juego. Su rol explica que estén en Sudáfrica por derecho propio. Inversamente, los dos restantes que concentran la mayor cantidad de figuras internacionales designaron técnicos improvisados, carentes de experiencia y fundamentalmente orientados a un pragmatismo resultadista contrario a sus raíces y tradiciones. Sus desempeños en las eliminatorias fue patético. Son los principales asesinos de los enganches que como corolario empírico dejan afuera a Ronaldinho, Riquelme, e inclusive a Zanetti para reemplazarlo por un mediocre marcador de punta del más mediocre aún equipo santafecino. El extremo de esta actitud es Maradona y sus caprichos, personalizaciones y querellas. Junto con Dunga lograron el milagro de jugar pésimo, exasperar y avergonzar, contando con buena parte de las estrellas de las principales ligas europeas.

De todas formas, de conjunto, a ninguno de ellos se les presenta un panorama complicado a priori para poder pasar a la segunda ronda eliminatoria, aunque la verdad es redonda, liviana, casuística, impredecible e inapelable. Y estará en los pies de protagonistas allende vestuarios y bancos. Ella puede derrumbar certezas y sistemas erigiendo nuevos héroes de la rebeldía o la sorpresa. También desmentir estas líneas. No habrá que esperar mucho. Comienza a rodar hoy mismo.

Afortunadamente el fútbol es la dinámica de lo imponderable.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje