BRIZUELA. LA VISION DE UN ESPAÑOL CON TODA PROPIEDAD

"Quitaría la mentalidad que tiene el deporte uruguayo para no hacer cambios"

La charla con Joaquín Brizuela la pactamos para una hora, y fueron casi dos. Igual, con eso bastó para ver que respira basquetbol cuando camina, expone o hasta viéndolo tomar un café.

Es la quinta vez que viene a Montevideo a aportar sus conocimientos. Se trata del coordinador del Area de Entrenadores de la Federación Española, miembro del Gabinete Técnico con responsabilidades en formación de entrenadores en España, en el extranjero y en actividades de Cooperación Internacional. Un mundo para recorrer con Brizuela, pero en este caso aportándonos su visión sobre los trabajos que desempeña como asesor para la Federación Uruguaya. Entre otras actividades, fue el impulsor de la Escuela Nacional de Entrenadores.

­¿La construcción del gran momento español en el deporte, pero más en basquetbol que el tema en común, se basó íntegramente en dinero?

­Hay que dar pasos previos a pesar de que en esta vida todo cuesta dinero. No se hace nada sin él. El basquetbol uruguayo no lo tiene, es de los países que menos gubernamentalmente apoya al deporte. Se puede buscar y generar dinero, sí, aunque también acá mucho tiene que ver el momento país y la cultura que hay para el patrocinio. Y no hay algo tan amplio. Aquí hay cultura deportiva, lo que pasa es que hay que encausar, organizar. A mí me dijeron que aquí hay una ley del deporte de hace ochenta años, y que es una de las primeras del continente. El problema no es ese, es que la misma sigue vigente y la realidad no es la misma. Hay que adaptarse. En España esto se ejecutó mucho más tarde que vosotros, pero desde que se publicó la primera hace quince años, ya tuvo tres o cuatro cambios y ya se va por otro. A la velocidad que va el mundo, hay que adaptarse.

­Usted es la quinta vez que viene a Uruguay. ¿Qué modificaría de nuestro basquetbol?

­No hay nada que sobre. Hay muchas cosas que cambiar o mejorar. Lo único que quitaría es la mentalidad que tiene el deporte uruguayo para no hacer cambios. La mentalidad del dirigente, entrenador, que no lo propicia y al que le cuesta un montón. Por ejemplo en la Liga. En mi viaje anterior con este propósito de la creación de la gerencia deportiva, hablamos mucho de modificarla, y todo el mundo estaba de acuerdo, pero no se votó. Igual hay cosas buenas que se aceptaron como por ejemplo jugar dos veces por semana. Es un avance tremendo, mejorará a los equipos porque van a poder entrenar. Si no entrenas no mejoras o vas a estar peor. Los partidos son el resultado del entrenamiento deportivo. Otro de los aspectos es que no puede haber tantos equipos en Montevideo, que es más pequeño que Madrid donde sólo hay tres en la competición (ACB). Es verdad que el basquetbol está centrado aquí, pero tampoco puede haber dieciséis equipos en Liga. La cantidad de equipos que hay lo que hace es igualar para abajo. Con menos se mejoraría, sin dudas.

­Si fuera presidente de Liga y pretende cambios y no se lo votan. ¿Qué hace? ¿Renuncia?

Para recambiar las cosas hay que estar dentro. Desde afuera no se puede, si no se consiguen cambios habrá que buscarlos, que buscar otra vía para conseguir cambios, para que en definitiva tenga el mismo efecto. Insistir. Es difícil cambiar las estructuras, nunca pensé en volver otra vez aquí con notas y propuestas y ya está, que todo cambiara. Estoy convencido de que el basquetbol uruguayo tendrá muchas de las cosas que yo propuse.

­¿Con quién compararía a Uruguay?

­Con Lituania, por más que hay una diferencia de biotipo de jugador. Lituania juega competencias de alto nivel, Uruguay no, si tuviera el mismo biotipo de jugador sería un habitual en mundiales y olimpiadas. Pero esa «carencia» se puede contrarrestar con organización, estructura y hay que hacer mejor las cosas. El basquetbol uruguayo es uno de los mejores de América. Hace poco estuvo a un minuto de clasificarse al Mundial de Turquía. Acá se está muy cerca de llegar a las competencias de elite, pero hace falta cambiar. Ese plus que falta daría más opciones al deporte uruguayo para estar en esa clase de competencias.

­¿Dónde encontró más disposición a los cambios?

­Los jugadores buscan cambiar para favorecerse en su condición profesional, su competencia, condiciones de trabajo, pero el cambio está en dirigentes, entrenadores y árbitros. Son los tres pilares en donde está cimentado el crecimiento ordenado del baloncesto. Entrenadores, porque son los que pueden después potenciar otras cosas, árbitros, y competición. Si estos tres pilares son buenos y son cada día mejores, lo serán los jugadores. Es el producto de la fábrica de baloncesto. La Liga Uruguaya, sus equipos no puede entrenar por tener tantos partidos por semana, si no entrena no mejora, y la Selección perderá nivel.

­¿Qué opinión le merecen los árbitros?

­Los árbitros uruguayos son técnicamente buenos, pero lo que me llama más la atención es que dirigen mal los partidos. Pitan bien los contactos, las violaciones. Acá hablan con los jugadores, entrenadores, a veces con el público. Cada vez que se pita el jugador va directo a hablar con el árbitro y eso son diez o doce segundos que se consumen. Eso causa que se joda el producto, ¿quién compra baloncesto que dura dos horas y media porque está parado el juego? Por eso, cuando salen afuera no les queda más remedio que sólo pitar. El nivel de los árbitros es de los mejores del mundo, el nivel es bueno, pero hay pocos, y hay que corregir los temas de hablar con quienes no corresponde.

­¿Los entrenadores?

­El entrenador aquí es muy interesado, no digo todos, pero además porque las posiciones profesionales son pocas. Tenemos que crecer, crear mas posiciones, incluso muchos entrenadores de Liga no sólo se dedican a eso. Hay que mejorarlo, porque si Uruguay está a un minuto de jugar un mundial, a un minuto de ir a un juego olímpico, pelea medallas en juveniles a Argentina y Brasil que son potencias mundiales, y lucha de igual a igual, hay material. Significa que se está en camino y el momento llegará.

­¿Dónde les encuentra fallas con respecto a la competencia?

­Es verdad que de ellos no depende todo el cambio, pero les achaco mucha culpa porque son los que conocen de esto y tienen claro lo que es mejor. Lo que pasa es que muchos dicen que no se puede, porque hay dinero, que es imposible, pero tampoco se intenta.

No se mueven, no se organizan, hay una asociación de entrenadores que tampoco se mueve, como no se mueve el baloncesto uruguayo. Más allá de ayudar a la formación continua del entrenador, podría hacer más cosas. Debería aportar mejoras.

­¿Qué hace falta en estos momentos para que los dirigentes escuchen más a los entrenadores antes de diagramar las competencias?

­Lo que falta aquí es el cargo de gerente deportivo. Cuando exista será esa figura que se encargue de recoger y plantear temas y situaciones a los dirigentes. Ahora, los dirigentes no preguntan, pero los entrenadores no son proactivos.

­¿Qué opinión le merece el presidente de la FUBB?

­Tengo que quitarme el sombrero con Castillo. Es uno de los hombres más proactivos que he conocido a lo largo de varios países donde estuve. Aquí hay una escuela de entrenadores, y una clara intención de mejorar y cambiar las cosas, quizás solo no pueda.

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