Relaciones peligrosas y fortalecidas

Las recientes confrontaciones entre árbitros y la AUF marcan notoriamente un fortalecimiento del sindicato de los jueces de fútbol, dejando la sensación de una cada vez más tenue fiscalización del órgano rector del fútbol.

Ellos se toman atribuciones para nada saludables contra quienes deben sufrir sus fallos, que son los futbolistas.

Para aquellos que creen que quienes le pegamos a la pelota disponemos de un grado de comprensión menor al de la mayoría, les manifestamos que estamos atentos y que además conocemos perfectamente los propósitos de sus intenciones. Estas fueron, son y serán siempre nefastas para los jugadores de fútbol. Por eso lo del comienzo: en este juego de confrontaciones el sindicato de los jueces salió fortalecido.

Y en este mar de confrontaciones que es nuestro fútbol, otro gremio también salió fortalecido: el de los entrenadores.

Por ejemplo Voltaire García se amparó en Audef y la gremial se puso los pantalones. Amparó a su afiliado como correspondía, anotando un precedente histórico que deja muy bien parado al gremio de los entrenadores de fútbol, como debe ser por otra parte.

A riesgo de su propia carrera profesional, el «Peca García» le da facultades absolutas a las autoridades del sindicato para que actúen como corresponde incluso sin detenerse a pensar en la empresa Tenfield, que es la que ejerce toda su influencia económica sobre los clubes, determinando quiénes deben ser sus cuerpos técnicos, jugadores, etc.

Seguramente Voltaire García quedará al margen de toda actividad referente a su profesión debido a la presión que ejerce este poder irrestricto, caprichoso e incomprensible que rige nuestro fútbol.

Ellos –aunque se equivocan como todo el mundo– se sienten dioses omnipotentes y actúan como acaudalados señores feudales y nos confunden, pues nos sentimos sus amigos y además reconocemos que le han hecho un bien bárbaro al fútbol y a una cantidad de futbolistas.

Creemos que llegó el momento de ampliar el abanico de opiniones porque quienes discrepan, aun «siendo de su mismo palo», no tienen cabida.

Entendemos que la vuelta de Voltaire García al ruedo es una oportunidad propicia para marcar la cancha con una digna actitud. Sería una prueba inequívoca de que los rencores quedan de lado resaltando la capacidad del individuo para ejercer tan compleja función.

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