LOS "REGLAMENTARISTAS" DE 2000 CAMBIARON EL VOTO EN 2001

Por unanimidad la Asamblea autorizó jugar a Colón, Cerrito y Villa Española

La Asamblea General Extraordinaria aprobó por unanimidad autorizar a Villa Española, Sportivo Cerrito y Colón a competir en el Torneo de la Segunda División Profesional a pesar de no contar con campo de juego habilitado según las normas de la AUF, con la salvedad de que si alguno de ellos adquiere el derecho deportivo al ascenso a Primera División, para 2002 deberá cumplir con todas las exigencias reglamentarias.

La decisión de la Asamblea confirmó diez meses después que la resolución adoptada contra Villa Española el año pasado, fue un ajuste de cuenta de algunos clubes que amparados en el mismo Reglamento que anoche modificaron e interpretaron «a piaccere», borraron con el codo lo que habían escrito con la mano en el mismo recinto de la AUF.

Los clubes que el año pasado se habían opuesto terminantemente a la permanencia de Villa Española en la Primera División Profesional porque se había extinguido el permiso precario otorgado por la Asamblea, sopresivamente vertieron discursos en favor del petitorio de la institución que se vio impedida de jugar el Clausura 2000, por los mismos motivos que anoche fueron obviados a la hora de votar la moción.

Cabe destacar que el Consejo Ejecutivo –que tiene voz pero no posee voto en la Asamblea General–, no era partidario de aprobar una modificación al Reglamento pero como auscultó que existía amplio concenso político entre los clubes para sacar adelante la resolución, no cuestionó la legitimidad de la resolución.

 

¿Quién indemnizará a Villa Española?

La resolución soberana de la Asamblea de Clubes de anoche, paradojalmente, confirmó que la decisión de junio de 2000 fue un capricho político de los clubes, que le han allanado el camino a Villa Española para exigir ahora una justa indemnización por los daños económicos provocados.

Aunque en el plano legal el club está impedido de recurrir a la justicia ordinaria para exigir la reparación del grave daño provocado, los actuales dirigentes de Villa Española analizarían solicitar una reparación material por la inhabilitación que la Asamblea votó y le impidió jugar el Clausura 2000.

Si bien la legitimidad de las dos Asambleas que vetó en primera instancia a Villa Española y luego le rehabilitó sus derechos deportivos está fuera de discusión, no existe la menor duda que surge entre ellas una contradicción política flagrante, que ilustra cabalmente cómo está siendo dirigido el actual fútbol uruguayo.

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