LA SELECCION CELESTE SE DESPIDIO DE SU GENTE GENERANDO OPTIMISMO

Hasta la vuelta, Uruguay

La Selección nacional realizó su primera presentación ante su público en este período de preparación rumbo a Sudáfrica, que al mismo tiempo significó la despedida del conjunto celeste antes de viajar hacia el continente africano el próximo 4 de junio. Los aficionados deberán esperar ahora hasta las tres y media de la tarde del viernes 11 de junio para ver a los futbolistas compatriotas dentro de la cancha, ya que su próxima salida a la cancha será par debutar en el Mundial.

 

Antes de viajar los celestes disputarán otro encuentro de preparación, el fin de semana en el Complejo Uruguay Celeste frente a Bella Vista, pero éste compromiso se realizará a puertas cerradas, seguramente ya con el plantel definitivo de veintitrés jugadores definido. Tras el juego de anoche, la lista que presentará el entrenador celeste Oscar Tabárez es lo que despierta la mayor expectativa, ya que hasta el momento permanecen bajo el mayor hermetismo los nombres de los tres jugadores que quedarán desafectados del plantel que entrena hasta este momento.

 

Varios sectores del Monumento al Fútbol Mundial ­fundamentalmente la castigada Tribuna Olímpica- se tiñeron de color celeste debido a miles de globos y banderas portados por los parciales. Muchas enseñas patrias llegaron al Centenario portadas por ilusionadas manos de niños que verán por primera vez a la camiseta celeste en una Copa del Mundo en la mayoría de los casos.

 

La ceremonia protocolar comenzó con la interpretación del himno de Sudáfrica a cargo del Coro «Giralunas» y continuó con la emisión de un clip en el que se proyectaron imágenes de la construcción del Estadio Centenario y del primer Mundial disputado en 1930; más tarde comenzaron a sonar los acordes del tema «Uruguayos Campeones» y jóvenes representantes de los equipos locales ingresaron para homenajear a viejas glorias celestes, entre ellas el Campeón Mundial Alcides Edgardo Chiggia, Julio César Abadie y a varios de los integrantes de la selección que terminó en el cuarto puesto en Méjico 1970, entre ellos Julio César Montero Castillo, Héctor Santos, Ruben Bareño, Ladislao Mazurkiewiecz, Ildo Maneiro, Julio César Morales, Walter Corbo, Francisco Cámera y Dagoberto Fontes.

 

Doce minutos después de las veinte horas hizo su ingreso al campo de juego el Presidente de la República, José «Pepe» Mujica (que estuvo acompañado entre otros por el vice Danilo Astori, los Ministros Héctor Lezcano, Héctor Bonomi y Enrique Pintado) que fue recibido por una comitiva encabezada por el principal dirigente de la AUF Sebastián Bauzá. Un cerrado aplauso bajó desde las cuatro tribunas cuando se anunció la presencia del mandatario, casi al mismo tiempo que la tradicional ola humana comenzaba a recorrer las tribunas.

Mujica permaneció casi veinte minutos en la cancha esperando la presencia del equipo charrúa, para proceder al ritual de la entrega del pabellón patrio que acompañará a la delegación al capitán del equipo, Diego Lugano y a otro símbolo de este grupo, Diego Forlán, en una ceremonia que también contó con la entrega de un cuadro con la imagen del prócer José Artigas al entrenador del equipo.

 

La salida de la oncena compatriota a la cancha contó con un recibimiento fantástico, con mucho papel picado y una gran ovación que se repitió un par de minutos después cuando todos nuestros jugadores saludaron a los aficionados desde el círculo central. Al mismo tiempo, en las tribunas se desplegaron cinco grandes banderas que expresaron mensajes de apoyo de la empresa Coca Cola a nuestro seleccionado: «Arriba Uruguay», «Tres millones un mismo sueño», «Fuerza la celeste», «Vamos muchachos» y «un país está con ustedes», fueron los textos que se divisaron claramente desde todos los rincones del Centenario.

 

«El Maestro» Tabárez se estrechó en un fuerte abrazo con el presidente y luego se lo pudo ver visiblemente emocionado momentos antes de empezar el encuentro. Otra de las notas salientes en los minutos previos fue la aparición de la clásica bandera que tiene el dibujo del indio y la leyenda «1950» a la que este año se le agregó un «20142, recordando la final de Maracaná y la deseada repetición en el Mundial que se jugará en Brasil dentro de cuatro años.

 

La despedida de la selección celeste fue de la manera que todos los hinchas soñaban: ganó, goleó y por momentos gustó, pero fundamentalmente potenció la química que existe entre el equipo y la afición, reformulada tras unas duras Eliminatorias. El equipo entusiasma al hincha, que espera ansiosamente la llegada del viernes 11 de junio.

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