EMANUEL SHEFER. ENTRENADOR DE LA SELECCION ISRAELI EN EL MUNDIAL 1970

"Estábamos todo el tiempo a la defensiva, pero perdimos con dignidad"

Para Uruguay será el último partido antes del Mundial. Para Israel una oportunidad de intentar quedar bien sobre la cancha, aunque eso no le cambiará nada de cara al campeonato mundial, en el que tampoco participará esta vez .

Emanuel Shefer, el DT de aquella Selección israelí no olvida la emoción de haber llegado al mundial, ni el dolor de la pérdida, pero tampoco olvida el orgullo de haber jugado, en su opinión, dignamente. «No es que nos ganaron 7 a 0″, dice riendo al recibirnos en su casa de Ramat Hasharon.

Hoy, a los 87 años vive con mucha nostalgia. Hay quienes dicen que fue el mejor entrenador que Israel haya tenido jamás, por el solo hecho que logró clasificar a Israel al Mundial. «Solemos reunirnos todos los viernes amigos veteranos del fútbol, somos unos 20, le llamamos el Parlamento, recordamos y luego volvemos a casa».

Entrenó hasta los 75 años y también hoy sigue interesado en el tema. Actualmente es dueño de tiendas de productos deportivos.

Su esposa Shoshana, entre el café y sus bizcochitos caseros, llena la mesa de álbumes repletos de recuerdos, una gran cantidad de recortes de prensa, no todos elogiosos. «Hubo cosas buenas y malas, como en todo en la vida. Pero así es. Nadie me va a quitar el orgullo de haber llevado a Israel al Mundial», resume Shefer.

Le pedimos que comparta con nosotros su recuerdo de aquel partido contra Uruguay en 1970. «Recuerdo que nos preparamos para ese partido con gran respeto. Nos era muy importante. Pero perdimos… y no me sorprendió ese resultado. Estábamos todo el tiempo a la defensiva. Consideraba que Israel tenía en ese momento un fútbol de buen nivel y me decepcionó perder», nos dice.

 

«Mi error fue no haber visto jugar a Uruguay antes»

No recuerda nombres de los jugadores uruguayos pero sí que uno de los israelíes resultó herido en el partido. Y al analizar el por qué de la derrota se auto critica: «Yo no sabía lo suficiente sobre el fútbol uruguayo en ese momento. Sabía muy poco y mi gran error fue no haberlos visto jugar. Tendría que haberlo hecho, para conocer su táctica, para prepararnos de otra forma.

Y eso que actuamos con seriedad, los jugadores se entrenaban tres veces por día, no una o dos como hacen hoy».

Pues no había visto a Uruguay jugar, pero tenía claro que «el gran nombre que tenía era justificado y que no había sido casualidad que 20 años antes de enfrentarse a nosotros, habían ganado el Mundial». Y agrega: «El equipo uruguayo era sobresaliente».

A pesar del dolor de esa derrota, que le acompaña hasta hoy, considera que: «No pasamos vergüenza, casi diría que jugamos de igual a igual, aunque al final nos hicieron dos goles». Comentamos a Shefer, que en aquel entonces, como niña uruguaya judía, queríamos un empate, y ríe. Y al pedir que compare el fútbol israelí de hoy con el de aquel entonces, da a entender que no está muy satisfecho, dice que a la Selección israelí actual «le falta algo», pero prefiere no entrar en detalles. «Yo le recomendaría a la Selección israelí que viaja ahora a Uruguay que se entrene bien para poder jugar como se debe», dice . «Los sudamericanos son mejores que otros en el fútbol, es un hecho, hay un espíritu especial».

 

«Estudió» fútbol en Alemania para ser técnico de Israel

Shefer ama el fútbol desde pequeño. A los 4 años ya jugaba con sus amigos y a los 15, antes de estallar la Segunda Guerra Mundial, tenía un equipo de jugadores judíos en su pueblo natal en Polonia.

Al estallar la guerra logró huir a Rusia con unos amigos. Al volver a su hogar, terminado el horror, encontró que se había quedado solo.

Todos habían sido asesinados: sus padres, sus hermanas, toda la familia.

«Eso es mejor no recordarlo mucho, es muy difícil… Quise seguir adelante, empezar una nueva vida y, al terminar la guerra, con 22-23 años, formé un equipo judío».

En 1950 llegó a Israel, jugó en Hapoel Kfar Saba, viajó a Alemania por un año y medio para «estudiar fútbol», al volver se convirtió en entrenador, hasta que llegó a ser el DT del seleccionado nacional.

«Claro que eso es lo máximo a lo que puede aspirar un entrenador», dice con una sonrisa. «Es el máximo honor, el mayor reconocimiento que se puede dar a un entrenador.

Y luego, haber logrado llegar al Mundial, el único en el que Israel participó, fue una gran emoción, independientemente de contra quien nos tocaba jugar.

No hicimos mal papel porque países mucho más grandes que nosotros hicieron igual cantidad de goles que Israel… Perdimos con dignidad».

Preguntamos a Shefer qué le desea a la Selección israelí que juega el 26 en Montevideo. Ríe y dice «¡Que gane!»…»¿Y a la uruguaya?», bromeamos…»¡Que pierda!».

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