Un cruel adiós para los aguateros
–¿Sos en estos momentos el técnico de Trouville?
–Mi vinculación, supongo que está hecha. Todo dependerá de la reunión de directiva de Trouville, aunque todo parece indicar que seré el nuevo entrenador debido al diálogo que mantuve horas atrás con el presidente de la institución, Roberto Izuibejeres. De cualquier forma, oficialmente no me puedo considerar como entrenador de Trouville.
–¿Aguada sabe de tu determinación?
–Sí, me contacté con Juan Pedro Bonino, le expliqué la situación y no hubo ningún problema. Es más, en su momento el propio Bonino me manifestó que si tenía una oferta de otro equipo, la considerara, porque Aguada no sabía qué iba a hacer y me sugirió que no esperara el desenlace del club. Por otro lado, las relaciones entre Trouville y Aguada son muy buenas, y hasta creo que el propio Izuibejeres le consultó a Bonino de mi posible traspaso de equipo, para proceder a hablar conmigo sin incoveniente alguno.
–¿Cuál es tu sensación al dejar Aguada, algo que es un hecho prácticamente?
–Mirá, generalmente tuvo al equipo como rival casi siempre, y la verdad que cuando tuve la oportunidad de estar dentro de Aguada, me di cuenta de lo que es realmente. Uno de afuera quizás pueda ver otra cosa, pero cuando uno es parte de Aguada observa todo el trabajo que hacen los dirigentes, jugadores, parciales, por hacer todo lo mejor posible. Fueron años muy agradables en la institución, me sentí siempre respaldado, cómodo, aunque no siempre, en algunos casos, trabajé con el mismo plantel. La verdad coseché grandes amigos.
–¿Es fácil abandonar Aguada?
–Y… no. Uno cuando se va de un equipo como Aguada siente como una contradicción. La razón es que tendré que enfrentar un desafío nuevo, al cual volcaré todo mi esfuerzo, y por otro lado me queda un sabor amargo. Es una sensación rara.
–¿Te faltó la suerte que muchos piensan debiste tener?
–¿Te referís a alguna situación en especial?
–Sí, en las finales frente a Welcome
–Sabíamos, todos, que era una misión casi imposible. Aguada no dio el cien por ciento, sino el ciento diez. Alcanzamos el subcampeonato, pero a esto hay que agregarle también el segundo puesto en el Panamericano de Clubes, logro que con el paso del tiempo lo van a valorar en su real medida.
–¿Se puede decir que algún día volverás?
–No me gusta hablar de esa posibilidad, ni tampoco asumir esa situación. La vida es quien te da las oportunidades, por eso no puedo asegurar si volveré. Las puertas sé que han quedado abiertas.
Espasandín se va por la puerta grande de Aguada. Dejó la huella y seguramente en un tiempo no lejano, los hinchas comenzarán a corear nuevamente «que de la mano del Pelado, todos la vuelta vamos a dar».
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