EN 1954 PRENDIERON FUEGO EL HIPODROMO DE LAS PIEDRAS

Decisión errónea del comisariato encendió la pólvora y no quedó nada. Después, hubo que hacer todo de nuevo

No vaya pensar el lector, que aquel hipódromo tenía algún parecido con el de hoy. Era una joya. Cinco pabellones de ventas de boletos.

El «A» que sería el actual, el único que quedó. El «B» que estaba pasando el disco de llegada. El «C» que tenía una pizarra en los 200 metros finales y desapareció este 18 de mayo… El «D» que estaba en los «mil cuatro» y lo desaparecieron los militares y la «Pelousse» que era insuperable. En los alrededores del hipódromo habían más de mil caballos y hasta en la iglesia hubo caballerizas. Se recaudaba lo mismo y a veces más que en Maroñas…

Pero vayamos al motivo de aquel desastre. No cabía un alfiler aquella tarde en Las Piedras, Monterone con el inolvidable «Facha» De Santis había ganado el «Ubaldo Seré», al cuidado de Angel Giacoia.

En la penúltima carrera, había una yunta del maestro de maestros Alberto Milia, integrada por Laterano y Boquete, que llevaban la mitad de los boletos. Al primero lo corría Isaúl Rey y al segundo Ever Perdomo, era imposible que perdieran. Pero, hete aquí, el starter anuló la partida por quedar parado Verdemar con Victoriano Iriarte. La mitad de los 16 inscriptos pararon y los otros 8 siguieron enfrascados en tremenda porfía. Refaloso con Silvano Sosa, del mago pedrense Rogelio Rodríguez, superó por medio pescuezo a Boquete con El Aguilucho. Laterano con El Tero, fue el primero en parar. Y al Comisariato se le ocurrió decir, que devolvían la plata de los que no corrieron. Pero, como corrió uno de la yunta favorita, Boquete, la mitad de los boletos perdieron… no quedó nada. Los líos del Estadio, eran una risa con esto.

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