REFRAN. A MAL COMIENZO BUEN FIN

PEÑAROL COMENZO CON UN  PARO Y TERMINO CAMPEON

Hoy a la hora del festejo vale la pena recordar algunos episodios interesantes. En el primer día de entrenamiento, el 4 de enero del presente año, una lluvia torrencial se precipitó sobre la zona de Barros Blancos donde está enclavada la concentración de Peñarol.

El plantel había sido citado a las 9 horas para iniciar el primer trabajo del año. Todos recordarán que los días previos estuvieron cargados de polémicas decisiones por las bajas de Ignacio Ithurralde, Maximiliano Bajter y Gonzalo de Los Santos, quienes pasaron a entrenar en el Centro de Alto de Rendimiento de Juveniles.

Los compañeros más «referentes» del plantel procuraron ante el gerente deportivo Osvaldo Giménez cambiar esta decisión y que todos trabajaran en Los Aromos, pero la decisión ya estaba tomada y el plantel tuvo recortes en su número de integrantes.

Pero en la mañana del lunes 4 de enero el plantel «marcó» la cancha, no inició los trabajos y se reunieron en el vestuario para tratar los atrasos económicos que en ese momento estaban por alcanzar los tres meses de adeudos.

Mientras la reunión se desarrollaba en el vestuario de los jugadores, una lluvia torrencial caía sobre Los Aromos, a tal punto que el cuerpo técnico decidió abandonar la cancha y trasladarse hacia sus vestuarios para aguardar la decisión de los jugadores.

Finalmente, transcurrida más de una hora, los futbolistas bajaron hacia la cancha principal y minutos después comenzaba el primer entrenamiento.

En el lapso que duró la reunión de los futbolistas, el técnico Diego Aguirre no ocultó su malestar por esta situación y hubo preocupación entre los integrantes de la comisión de fútbol porque no descartaban una renuncia del técnico.

Por otra parte el gerente deportivo trató de ponerle «paños tibios» al conflicto a pesar de que también estaba muy molesto, porque el día anterior había mantenido una larga reunión en Punta del Este con Antonio Pacheco y Diego Alonso, explicándoles el plan económico que tenía la institución, en el cual habría atrasos hasta que pudieran vender hacia mitad de año un futbolista.

El propio Osvaldo Giménez, después de la reunión que mantuvieron los jugadores en Los Aromos, el lunes 4 de enero, habló «duramente» con Antonio Pacheco. Sin embargo, el capitán le expresó que la reunión era necesaria para que todos los integrantes del plantel pudieran enterarse de lo que proponía Peñarol y que el propio gerente deportivo les había trasmitido en Punta del Este.

O sea que todo arrancó medio «entreverado». Sin embargo, las ganas de Aguirre se las transmitió al plantel y, a partir de ahí, Peñarol transitó el camino ya conocido, logró ganar en forma invicta el Clausura con una cosecha de 43 puntos sobre 45 y en las finales derrotó a su rival tradicional para consagrarse campeón Uruguayo luego de 7 años de frustraciones. Empezó mal pero terminó muy bien.

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