PICAFLOR

­Picaflor, tengo una pregunta para usted que me tiene atragantado: ¿qué pasó con la novela de Urretavizcaya?

­Parafraseando al histórico presidente Damiani, hubo dirigentes que hicieron tormentas con matracas pero después recularon porque fueron advertidos que iban a besar nuevamente el polvo de la derrota en la AUF.

­¿Cómo fue la historia?

­La noticia corrió como reguero de pólvora luego que el colega Julio Ríos brindara la primicia en el informativo de VTV, cuando los dirigentes de Peñarol y Nacional ya estaban jugando otro clásico en secreto. Los primeros tratando de allanar el camino para lograr la habilitación del juvenil delantero y los bolsos, metiendo presión para que esto no aconteciera, al amparo del Art. 126 del Reglamento General.

­¿Los dirigentes llegaron a ejercer presión a nivel de la AUF?

­Usted sabe que cuando El Picaflor anuncia que es Carnaval, usted tiene que salir a la calle con el pomo en la mano a festejar… El primero que levantó el teléfono fue el presidente de Peñarol Juan Pedro Damiani. Luego lo hizo el delegado de Nacional, doctor Alejandro Balbi Della Valle. Ambos fueron muy diplomáticos, trasmitieron su confianza a los funcionarios de la AUF pero se tiraron un lance.

­¿El tema fue laudado por algún órgano de la AUF?

­No señor… Fue una lástima, porque el caso Urretavizcaya hubiera servido para ratificar una vez más, cómo los dos abogados a sueldo que tiene la AUF y que están al servicio de los intereses políticos de Nacional (Navascués) y Peñarol (Piedra Cueva), defendían las posiciones de sus clubes con diferentes argumentos jurídicos. Ya estaba resuelto que de oficializarse la contienda por parte de Peñarol, el tema iba a ir directamente a manos de los dos abogados asesores del Consejo Ejecutivo.

­Al final los manyas se echaron para atrás.

­ Porque iban a marchar… Navascués les había adelantado a sus amigos de Nacional que la habilitación de Urretavizcaya no correspondía porque no se cumplían las 48 horas antes del partido, para hacer la solicitud. En honor a la verdad, parece que el doctor Guillermo Piedra Cueva, también colaboró para hacerle ver a los dirigentes de Peñarol que no hicieran el plateo porque iban a generar un conflicto al santo botón y jurídicamente, no iban a tener el apoyo de la AUF… Al final, se impuso la razón y los manyas no pidieron la habilitación del juvenil delantero.

­ Navascués y Piedra Cueva, deben de haber festejado juntos porque les ahorraron un dolor de cabeza.

­ El Picaflor no los vio, pero esta vez deben de haber compartido la pipa de la paz por sobrados motivos. El más importante, evitaron otro escándalo y las críticas de los clubes chicos que no pierden la oportunidad para cuestionar sus salarios; los $ 70.000 que gana el doctor Navascués y los $ 50.000 que percibe el doctor Piedra Cueva.

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