GANADOR. DESPUES DE SIETE AÑOS EL TECNICO VOLVIO A DARLE UNA COPA A PEÑAROL

El día que se convirtió en "San Diego"

Con muchos claros en las tribunas y con miles de hinchas de ambos equipos lamentándose por no haber podido asistir al Estadio Centenario ­algunos tras presenciar cada uno de los partidos de su equipo­ se disputo la segunda final del Campeonato Uruguayo 2009­2010, con la particularidad de disputarse un martes a las cuatro de la tarde.

 

Los hechos de violencia de una semana atrás determinaron que el compromiso debiese jugarse un día hábil en horario laboral, por razones de seguridad, situación que motivó que varios miles de parciales se perdieran el último encuentro de la temporada. Treinta y seis mil entradas se vendieron para un equipo que definía el final del año.

 

La disputa en este horario determinó que decenas de personas debieran acudir a radios y televisores para seguir el partido desde varios bares, oficinas, talleres o los más diferentes lugares de trabajo, además de trabajadores del transporte, de la salud y entre otros géneros.

 

Pese a la «movida» que se anunció durante el fin de semana por parte de los dirigentes carboneros para habilitar a los futbolistas que estaban suspendidos por su expulsión en el compromiso del sábado. Los mirasoles finalmente desistieron de intentar la habilitación de Jonathan Urretavizcaya y de Ruben «Pollo» Olivera (la intentona refería al primero fundamentalmente), por lo que ambos lo vieron desde afuera, mientras que por el lado de los albos se perdieron el cotejo Maximiliano Calzada, Matías Cabrera y también estuvo suspendido su técnico Eduardo Acevedo.

 

Con motivo de la conmemoración del feriado del 18 de mayo por los altoparlantes del estadio se emitieron, antes del partido, las estrofas del Himno Nacional en su versión completa, que dura casi cuatro minutos y medio. Como ocurre muchas veces no fue respetado por buena parte del público, fundamentalmente por los concurrentes a la Tribuna Amsterdam.

La emisión del símbolo patrio fue seguida a muy pocos metros por los presidentes de ambas instituciones, Ricardo Alarcón y Juan Pedro Damiani, el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol Sebastián Bauzá y el ministro ­interino­ del Interior Jorge Vázquez.

 

Con el de anoche suman cuatro los partidos clásicos que ha arbitrado Darío Ubríaco, siendo la primera ocasión que no terminó con victoria tricolor, ya que Nacional sumaba tres victorias con su conducción a la que ahora agregó un empate.

 

Después de varias temporadas de frustraciones y siete años después de su último título Peñarol volvió a coronarse Campeón Uruguayo, con la gran particularidad de que nuevamente, como en la última ocasión, la conducción técnica del equipo estaba a cargo de Diego Aguirre, por lo que el ex centrodelantero se ha convertido en el gran talismán de los últimos tiempos para los carboneros.

 

Tras el pitazo final de Ubríaco, tanto en la cancha como en las tribunas en las que estaban sus hinchas, se desató el grandes festejo de los hinchas carboneros, que sin lugar a dudas tuvo su punto culminante con la entrega de los trofeos en la zona central del campo. Después de la tradicional vuelta olímpica, y la celebración en el foso de la Tribuna Amsterdam, los jugadores regresaron a la zona de vestuarios.

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