EL PICAFLOR

­ Volvió y se puso a la venta, lo que no puede faltarle a ningún futbolero de ley: el libro del Picaflor.

­No alcahueteé que le queda feo. Aquí estamos, como un soldado de la patria, dispuesto a trabajar para sus lectores y defender la libertad de opinión cueste lo que cueste.

­ Déjese de cháchara y vaya al grano; ¿tiene alguna historia buena para hoy?

­¡Por supuesto! ¿Usted se acuerda cómo fue desafectado Osvaldo Giménez de la Gerencia Deportiva de la AUF, durante la administración del doctor José Luis Corbo…

­ Había falsificado su contrato y tuvo problemas con unas tarjetas de crédito. ¿Estoy mal rumbeado?

­Está clarito como Fido Dido… A pesar de que el propio Giménez se ha encargado de decir que él nunca falsificó su contrato y que tampoco malgastó dinero de la AUF, el doctor José Luis Corbo se encargó de dar por primera vez «su» versión de los hechos.

­ A mí me comentaron que Giménez había manifestado tiempo atrás que si lo seguían ensuciando, no descartaba iniciar una acción penal en contra de los dirigentes de la AUF.

­Giménez está habilitado para tomar todas las acciones que considere necesario, pero lo que no puede hacer es silenciar la opinión del doctor Corbo que acaba de hacerla pública, en su libro: « El fútbol con y sin pelota».

¿Qué escribió el doctor Corbo sobre el ex gerente deportivo de la AUF?

­Corbo narró en su libro que la designación del doctor Eduardo Belza como Asesor y Coordinador de las Selecciones Nacionales, en reemplazo de Giménez, se concretó luego del « vencimiento del plazo de su contratación, otras especiales y fundadas razones expuestas previamente en un dictamen jurídico, que lo aconsejaban. Referían éstas, a presuntas irregularidades configuradas durante su desempeño. Con existencias de claros indicios probatorios sobre su consumación. Lo que daba mérito a su eventual responsabilidad administrativa y quizás de alguna otra de distinta naturaleza. Irregularidades que fueron posteriormente reconocidas y admitidas por los representantes de su propio gremio. Por consecuencia, era menester la designación de un sustituto… dice el doctor Corbo, en la página 158 de su libro. ­¿Qué me cuenta usted?

­ Que ahora si Osvaldo Giménez quiere lavar su buen nombre y su honor, tiene una hermosa ocasión para dirigirse a los tribunales penales de la calle Misiones….

­Lo que es nuevo en esta historia es que la Audef, según Corbo, reconoció y admitió las metidas de pata de su socio Osvaldo Giménez pero nunca lo sometió a un Tribunal de Honor. El que calla… otorga, ¿no?

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