El regreso de Michael Schumacher: ¿acierto o error?
Cuando comenzó a formalizarse el regreso de Michael Schumacher al Campeonato Mundial de Fórmula 1 instantáneamente comenzaron a sentirse comentarios a favor y en contra de esta actitud del heptacampeón mundial. Su retorno a las pistas podría servirle de ejemplo a los grandes pilotos de la categoría y también a los más jóvenes, dándoles una dura lucha o podría suponer el mayor error y un consecuente desastre deportivo para el alemán.
Se llevan disputadas las cuatro primeras fechas del certamen mundial 2010 y Schumacher (que ya cuenta con 41 años) solamente ha podido cosechar 10 puntos.
De ese puntaje consiguió 8 unidades en el Gran Premio de Bahrein que fue la carrera que marcó su retorno a la actividad. Y los otros dos puntos los obtuvo en Australia y China respectivamente, a uno por fecha.
Con estos resultados a la vista, muchos expertos y aficionados ya están considerando como un gravísimo error su regreso, porque no han podido ver hasta ahora al Schumacher que todos esperaban. Se suponía que, a pesar de los tres años de inactividad, Schumacher mantuviera todo su potencial y la plenitud de su talento para poder plantearle lucha a los pilotos «top» de la categoría y demostrarle a los más nuevos los motivos y las condiciones por las que había logrado sus siete coronas mundiales. Y conociendo la alta competitividad del alemán consigo mismo, se esperaba que no otorgara ventajas de ningún tipo.
Pero hoy, el múltiple campeón está ubicado décimo en la tabla de posiciones. Lo cual no sería tan malo sino fuera porque el líder del campeonato, Jenson Button suma ya 60 puntos, o sea, 50 más que Schumacher. Pero lo que tal vez es más grave para el alemán es que el escolta de Button es el joven Nico Rosberg, compañero de equipo de Schumacher en el Mercedes GP y que ya suma 50 puntos, tripulando un auto que se supone debe tener idénticas prestaciones que el de Schumacher.
Al comienzo de la temporada todo el mundo pensaba que Nico Rosberg iba a tener que conformarse con un simple papel de «segundón» dentro del equipo, dándole la absoluta prioridad a Schumacher y mucho más se reforzaba esta tesitura si se tenía en cuenta la tan especial relación deportiva que Schumacher mantuvo desde siempre con Ross Brawn, el actual jefe de equipo de Mercedes.
Ambos estuvieron juntos en las siete conquistas mundiales, dos con Benetton y cinco con Ferrari.
Pero la realidad es diametralmente opuesta. En el momento actual Rosberg pelea por el campeonato, mientras Schumacher se ubica en una anodina posición de la tabla de clasificación.
El auto de Rosberg parece funcionar a la perfección y así lo ha demostrado en carrera, mientras que el del alemán parece presentar serias falencias que le impiden desarrollar todo su potencial.
¿Será tan así realmente?
¿O acaso Rosberg está preparado para aprovechar al máximo la performance de su bólido y Schumacher es incapaz de hacerlo?
El equipo Mercedes ha trabajado duramente para intentar adecuar el auto de Schumacher a sus exigencias y necesidades. Incluso se comenta que la escudería está aprontando un nuevo auto para Schumacher con mayor distancia entre ejes, lo que favorecería el accionar del alemán.
Ross Brawn ha declarado recientemente que tiene enorme fe en que Nico Rosberg gane su primera carrera a la brevedad.
Esto puede suponer que de lograr Rosberg el éxito, podría ser un aliciente extra para que Schumacher se exija a fondo y vuelva a ser el «Schumi» que todos conocieron hasta 2006. Porque teniendo en cuenta los antecedentes, es bastante difícil pensar que de ver ganar a su compañero de equipo Schumacher podría terminar de desmoronarse.
El próximo fin de semana se disputará el Gran Premio de España en Barcelona, primera carrera en el continente europeo de la actual temporada.
Tal vez sea el momento de comenzar a develar la incógnita.
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