Juan Ramón "del Fútbol" Carrasco
En el país del «no te metás, quizás no conviene», la actitud de este estupendo futbolista y nobel técnico, marca acentuadamente una conducta digna de tomarla como ejemplo, sobre todo para aquellos que son propensos a copias fóraneas, tácticas inaplicables para el medio.
Aun bajo presiones no cambia el rumbo y prioriza sobre sus dirigidos el arco que tiene enfrente, porque está convencido de que el fútbol es un espectáculo y que jugando bien, a la larga gana.
Ofensivamente plantea variantes que necesita de la contundencia de sus delanteros puesto que sin esta condición es muy difícil concretar la idea. Defensivamente, juega al riesgo y pierde y gana como todos.
Esta forma de jugar, innovadora para el medio, requiere de una firmeza espiritual y una personalidad definida –que por supuesto a Carrasco le sobra–, para aguantar las embestidas de quienes no toleran el éxito y mucho menos, que se implante un modismo fútbolístico «a lo Carrasco», que es difícil de imitar fundamentalmente porque el duraznense combina en proporción exacta, jugar y dirigir.
La tarea en cuestión es sólo para elegidos, por lo que si consigue los objetivos establecidos estará sentando un precedente único e inigualable, y pasará mucho tiempo para empardar semejante actuación.
Debemos sentirnos emocionados por ser testigos de este momento, porque seguramente quedará en la historia. Por ahora, Carrasco les está dando batalla y en nuestro fútbol es mucho decir.
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