Recién empezó

Cuando el viernes por la noche observé desde la cabina de Radio Universal la reacción de un hincha de Defensor, no entendía nada. Apenas se jugaron dos fechas, en un torneo que a lo largo del año tendrá 34, y parece indicar que la calma es necesaria.

Yo no voy a pedirle al parcial violeta que no se enoje con el funcionamiento del equipo, tampoco le voy a pedir que aplauda, todo esto es imposible porque el equipo jugó mal y fue totalmente superado por el rival de turno, River Plate. En cambio sí puedo asegurar, con firmeza, que Manuel Keosseian es un muy buen entrenador, de los mejores del medio, y estoy seguro que tarde o temprano le va a encontrar la vuelta al equipo.

Torneo loco

Además, el arranque del torneo es increíble. En la primera fecha, de los cinco candidatos –usted sabe que antes del torneo yo agregué a Cerro–, cuatro ganaron y Peñarol perdió. En la segunda fecha no sólo patinó Defensor, sino que empataron Nacional, Danubio y Bella Vista y sólo ganó Peñarol. Cerro volvió a dejarme bien y quedó como exclusivo puntero del certamen.

Estos vaivenes propios de un fútbol irregular demuestran a las claras que en definitiva aquí puede ganar cualquiera.

Esto no es bueno, es síntoma de mediocridad. En las grandes ligas los favoritos insólitamente pueden tener un traspié, pero nunca en forma masiva, como pasó este último domingo.

Puedo aceptar que se me argumente que todo se debe al arranque del torneo, que se afirme que luego de unas cuantas fechas los mejores estarán arriba. De eso no tengo dudas.

Me dan la razón

River Plate y Rentistas me dieron la razón. Si usted sigue esta columna, sabe que vengo desde hace tiempo sosteniendo que la única solución que tiene el fútbol uruguayo para subsistir es trabajar las formativas.

River Plate fue un ejemplo, volvió a su fuente y armó este año un equipo con mayoría de jugadores de la «cantera» y seguramente cumplirá una gran campaña. Allí están, también en la misma, el líder, Cerro, y Danubio.

River Plate, el viernes por la noche, mostró jugadores desconocidos, que en poco tiempo todos estaremos nombrando.

El caso Alzugaray, Varela, Freitas, Santiago Silva, Denis y los chicos más promocionados, como son, Gutiérrez, Iván Alonso, Rodrigo López y Gaglianone. Ojo que no me olvido ni de Salazar ni de Matías Cresceri, también buenos proyectos de jugadores.

Rentistas, por su parte, mostró gente nueva y con mucha aplicación sacó un resultado bárbaro del Centenario frente a Nacional. Me agradó el trabajo de Díaz, el lateral derecho, al igual que Vásquez, un volante corpulento, para observar. También, hasta que lo expulsaron, jugó muy bien Matías Espíndola.

La única posibilidad que tiene un fútbol pobre como el nuestro es trabajar sin pausa en las formativas. No hay otra salida.

River y Rentistas me dieron la razón.

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