El Libro del Picaflor

— Troquílido, ¿qué le pasó que no lo vi el viernes de noche en el Flamingo’s en la fiesta del Consejo juvenil?

— Lamentablemente, un quebranto de salud repentino, obligó al plumífero a resguardarse unas horas en cama y no pudo acudir a la invitación del Consejo.

–¿Lo invitaron?

Por supuesto. A algunos colegas los ignoraron pero a los periodistas que van a la Asociación todos los días, los invitaron y como no podía ser de otra manera, El Picaflor estuvo en la lista selecta.

— Pensé que iba a tener algunos chimentos jugosos de la fiesta pero si no fue, quedaré con las ganas y mi ansiedad.

–No apure caballo flaco en repecho. El hecho que El Picaflor no haya asistido al Flamingo´s no significa que no tenga información súper jugosa, porque mandó a tres cancerberos a la fiesta con el único cometido, de comer de arriba como azafata de avión y recoger la mayor cantidad de datos para el plumífero.

–¿Y?

— Otra vez, el presidente Spillman fue el encargado de la parte oratoria en representación del Consejo Juvenil de Montevideo. Y otra vez más, empleó un discurso capcioso, elíptico, para marcar algunas diferencias con el Ejecutivo, que increíblemente, no estuvo representado.

–¿No fue ningún neutral al la fiesta del Juvenil?

–Ninguno.

–¿Figueredo, tampoco?

— Figueredo fue el ausente obligado de la fiesta, porque llegó ayer de Miami y pese a que los organizadores sabían que él iba a estar en el exterior, prefirieron ajustar la agenda al Zar del fútbol uruguayo que a la del presidente de la Asociación.

— ¿Paco Casal asistió?

— Asistió y lo condecoraron con un cuadro clásico de artesanías criollas que, con buena voluntad, podría decirse que simbolizan las trenzas que él hace cada vez que tiene que negociar a un futbolista ya sea en el mercado local como en el internacional.

–¿Y por qué lo condecoraron?

— Porque querían alcahuetearlo de alguna manera, no sea cosa que se enojara por semejante descortesía y lo premiaron. Algunos creen que el premio fue a su enriquecimiento súper millonario –legítimo por cierto– que ha experimentado desde que Spillman le cuida el semillero de las selecciones juveniles. Mientras Casal es cada vez más millonario, los clubes son cada vez más pobres. Hubo algunos que comentaron que el premio a Casal, fue una jugada de Spillman para meterle el dedo en la oreja a Figueredo que no estaba en el país y para demostrarle al presidente, el apoyo que el Zar le da al presidente del fútbol juvenil. Igualmente, lo deplorable, fue ver a algunos colegas que hace siete años atrás tiraban mierda contra el propio Casal y los «repatriados» y compartían la fiesta o en el mejor de los casos la mesa con él, en calidad de dependientes y lo felicitaban por tan alta distinción.

— Usted debe ponerse también en el lugar de sus colegas.

El Picaflor siempre se va a poner del lado de los colegas que no han renunciado a sus principios, tienen dignidad y en el acierto o en el error, han mantenido una coherencia profesional ante la opinión pública. Los que borraron con el codo lo que escribieron en alguna columnilla de prensa y ahora le quieren mentir a la gente diciendo que Paco Casal, Gutiérrez y Francescoli son la única solución del fútbol uruguayo, no merecen el respeto del plumífero…

— Pero mire que la gente no es tonta. La gran mayoría de la afición deportiva, no ha perdido la memoria y los tiene «junados».

— Por suerte sí, mientras la realidad nos les saque la careta, el corso va a seguir. El gran dilema de ellos va a ser cuando sus discursos queden en off side ante la realidad. ¿Qué le van a decir a la gente?

–No se martirice, Troquílido. Volverán a cambiar el troley y los buenos de hoy, pasarán a ser los malos de ayer… La cuestión es flotar; ¿me entiende?

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