El libro del Picaflor
–Picaflor, me imagino que con el asueto de turismo, sus informantes se deben de haber ido de vacaciones, ¿no?
–Los que pueden se fueron, los que tienen compromisos laborales, empresariales, permanecieron en la Fiel y Conquistadora San Felipe y Santiago, como el Troquílido.
—¿Qué chimentos pueden surgir cuando uno transita por Montevideo y está desierta, casi desolada?
–No crea, acá se plantea aquel viejo dicho de nuestros abuelos: hombre prevenido vale por dos. El Picaflor, cuando observó en su agenda que se acercaba la semana de turismo, duplicó sus vuelos rasantes y almacenó información para «remar» unos días sin bajar el nivel.
—Bueno, el desafío está planteado, largue el rollo.
–El plumífero sospecha que usted va a volver a calentarse pero esta historia que hoy no puede silenciarse es demasiado trascendente e importante.
—¿Qué pasó?
–Se armó un quilombo de novela en la Audaf.
—¿Otra vez? Y van…
–La mecha se encendió el pasado jueves, cuando sesionó la Comisión Directiva ampliada, esto es, con los asociados presentes. Allí, Gustavo Méndez volvió a desafiar a los revolucionarios y, con mucha diplomacia, adelantó a éstos que no llamen a elecciones para el 17 de abril como está previsto y anunciado, porque el grupo de los dinosaurios que él lidera va a solicitar la nulidad de la convocatoria.
—¡Cómo!
–Como acaba de leerlo. Según el joven internacional, que cuestionó a sus pares por la filtración permamente de información hacia LA REPUBLICA, adelantó que presentará un recurso ante el Ministerio de Educación y Cultura donde solicitará la nulidad del acto por no ajustarse al Estatuto de la gremial.
—¿Y?
–Los revolucionarios saltaron como pelota de goma, se lo querían comer. Cómo habrá sido el asunto que el contador Saúl Feldman, por todos reconocidos como un tipo centrado, tranquilo, se salió de sus cabales y le recordó, delante de todos sus pares, a Méndez que él le había prometido que, cuando se retirara del arbitraje, junto a Daniel Bello iban a ser los directores de la Escuela de Arbitros. «Fuiste tú el que me lo prometiste, Gustavo, no fui yo quien te lo solicité. Recuerdo que me dijiste que el cargo era rentado y no honorario», le habría manifestado Feldman a Méndez. ¿Qué me dice?
—Que la interna de AUDAF es como la iglesia de su pueblo en Rocha, no tiene cura.
–Es verdad… Las diferencias ya no son ideológicas, filosóficas ni gremiales, han invadido la esfera personal de los principales referentes de la Audaf, lo que confirma que las heridas que se han abierto ahora no cerrarán tras el pronunciamiento de las urnas.
—Pero si van a impugnar las elecciones, el despelote será peor, ¿no?
–Bueno, pero una cosa no garantiza la otra. La solicitud de impugnación de las elecciones no significa que el MEC le dé la razón al grupo de Gustavo Méndez. Sin ir más lejos, hace un tiempo la minoría quiso impugnar las elecciones en La Española y marchó. Además, hay un tema que no es menor y es que la anterior directiva que presidía Daniel Bello también habría actuado en forma irregular, porque no fue electa en diciembre como marca el Estatuto –la reforma aún no fue homologada por el Ministerio de Cultura–, lo que transformaría en nulo todos los actos que ella adoptó, incluso los convenios firmados con la AUF. Como podrá observar, no es un tema menor, ni simple; tiene sus recovecos jurídicos y a lo mejor a la actual minoría les sale el tiro por la culata.
—¡Qué escándalo!
–Como dice radio Colonia, El Picaflor promete más información para este boletín.
Compartí tu opinión con toda la comunidad