"Se está lejos de conseguir el cambio sobre seguridad", dijo Juan Carlos Cipollini
En una exposición de ocho carillas, el encargado de seguridad de la Liga Uruguaya, Juan Carlos Cipollini, presentó un informe sobre su actuación en esta temporada de Liga Uruguaya. Dijo que se trató de controlar los focos de violencia con la utilización de elementos tales como cámaras, orientadores y Pazketball.
Cipollini dijo: «Hoy por hoy el escenario actual sólo muestra esfuerzos intermitentes, incertidumbre e ineficiencia». Puntualizó que no hubo una completa trasmisión del combate y sus herramientas en la lucha contra la violencia por parte de los comunicadores. «La difusión incompleta de lo proyectado y parte de una prensa descalificadora, obraron como obstáculos difíciles de resolver». A modo de comentario agregó: «Estamos lejos aún de conseguir el cambio que se necesita en materia de seguridad para los eventos deportivos; la ansiedad por los prontos resultados y la falta de un verdadero compromiso de algunos actores son factores de freno ineludibles». Sobre su gestión dijo: «La gestión del coordinador de seguridad de FUBB supo de aciertos y errores; los aciertos estuvieron basados principalmente en el aporte de los distintos actores del basquetbol neutrales, dirigentes de clubes, encargados de seguridad, funcionarios, etcétera, que con su experiencia, conocimientos y actitud permanente de colaboración, favorecieron las tareas de organización, supervisión y control de los distintos eventos; a su vez los errores se originaron a priori en el desconocimiento previo del medio, en la ausencia de antecedentes dado lo inédito del cargo y luego, en las debilidades y vacíos que presenta la organización del basquetbol. Dentro de la evaluación final hizo referencia a la figura de los «orientadores», quienes han tratado de apoyar la labor policial. «El proyecto Orientadores ha sido la herramienta más importante del sistema y es el recurso complementario con mayor proyección a desarrollar y emplear en la corrección y guía del comportamiento del público en las canchas. Se debió utilizar los servicios de los orientadores en las etapas definitorias de la Liga, pues seguramente hubieran disimulado el enorme desorden que se produjo en la mayoría de los eventos organizados en el Cilindro Municipal. La ausencia de controles motivó la desobediencia (de dirigentes y público) a las pautas acordadas y desnaturalizó los esfuerzos de prevención y organización realizados. Los clubes deberán resolver si potencian el Proyecto de Orientadores», señaló.
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